Política en Estados Unidos

Atizada por la guerra contra Irán, crece la inquietud en el ejército estadounidense


El Centro sobre la Conciencia y la Guerra, que ayuda a gestionar una línea telefónica directa de derechos para los soldados las 24 horas, fue creado para informar sobre las opciones que tienen los miembros de las fuerzas armadas de Estados Unidos si quieren obtener una baja militar. El grupo ha informado recientemente del aumento en las llamadas de militares en servicio activo preguntando cómo pueden convertirse en objetores de conciencia.

En el artículo a continuación, Bill Galvin, director de asesoramiento del centro, le comentó a la estación de radio National Public Radio (NPR) a principios de abril que casi todos los que llaman con quienes ha hablado mencionan el bombardeo de un colegio de niñas en Irán el 28 de febrero, el primer día de la guerra contra Irán por Estados Unidos e Israel, que causó la muerte de al menos 165 civiles, la mayoría de ellos niños. Una evaluación preliminar determinó que el ejército estadounidense tuvo la culpa.

“Desde que Trump comenzó su segundo mandato, el uso legalmente cuestionable de las fuerzas armadas en el país por parte de su administración — desde el despliegue de la Guardia Nacional en varias ciudades lideradas por demócratas hasta los ataques estadounidenses contra embarcaciones venezolanas — ha dejado a un creciente número de militares inquietos y desmoralizados”, informa el artículo de NPR.

“La Casa Blanca también se ha esforzado por desmantelar los programas de diversidad, equidad e inclusión dentro del ejército, lo que ha llevado a muchos a cuestionar cómo encajan con su integridad propia. Y el secretario de Defensa Pete Hegseth ha llevado a cabo una importante reestructuración del Pentágono, incluyendo despidos generalizados de almirantes y generales de cuatro estrellas, siendo el más reciente el general Randy George, entonces jefe del Estado Mayor del Ejército, en medio de la guerra con Irán”.

Del mismo modo, Hegseth anunció el pasado octubre la repentina “jubilación” del almirante Alvin Holsey, jefe del Mando Sur de EE. UU., tras expresar su preocupación por la legalidad de los ataques militares estadounidenses contra pequeñas embarcaciones en el Caribe.

En un desarrollo relacionado, “setenta y tres ex-almirantes, generales y secretarios de servicio estadounidenses han presentado una demanda legal en defensa del capitán retirado de la Marina y senador Mark Kelly, quien ha luchado contra la administración Trump durante meses debido a un vídeo controvertido que derivó en batallas judiciales”, informó el medio noticioso military.com en un artículo publicado el viernes 17 de abril de 2026.

“Kelly y un puñado de otros veteranos militares demócratas hicieron y publicaron un vídeo en noviembre de 2025 respaldando a los miembros en servicio activo en su derecho constitucional ‘a rechazar órdenes ilegales’”. Esto desató un tenso intercambio entre Kelly, capitán retirado de la Marina y astronauta, y la administración Trump, que se extendió a batallas legales”, explicó military.com.

Hegseth calificó las declaraciones de Kelly como “sediciosas” por aconsejarles a las tropas que podían rechazar órdenes si eran ilegales. Luego emitió una carta de censura y solicitó la reducción del rango y del monto de la subvención de Kelly ahora que está jubilado de la Marina.

Trump, en ese momento, acusó a Kelly y a otros cuatro políticos demócratas, todos veteranos, y que también hablaron junto con Kelly en el vídeo de noviembre de 2025, de “¡COMPORTAMIENTO SEDICIOSO, castigable con la MUERTE!”

Kelly respondió presentando una demanda federal. En febrero, un juez bloqueó las acciones de Hegseth, calificándolas de represalias ilegales.

En apoyo a Kelly, los 73 exoficiales del ejército de Estados Unidos presentaron ante el tribunal un documento legal conocido como amicus curiae.

“La adenda amicus curiae de 39 páginas presentado el viernes por la mañana [17 de abril] fue firmado por oficiales militares retirados y altos funcionarios de la Fuerza Aérea, el Ejército y la Marina, que los describe como poseedores de amplia experiencia en roles de liderazgo”, informó military.com. “En conjunto prestaron servicio bajo cada presidente desde Dwight Eisenhower hasta Donald Trump, y entre ellos se encuentran 16 firmantes de 4 estrellas”.

“Los intentos de la administración por silenciar a los veteranos son un insulto a su servicio y a su sacrificio”, le dijo a Military.com Beau Tremitiere, asesor y subdirector de impacto en Protect Democracy Project [Proyecto Protección de la Democracia]. “Somos más fuertes cuando nuestros veteranos ejercen sus derechos bajo la Primera Enmienda y comparten su sabiduría en el debate público. El castigo por el gobierno de los veteranos que alzan la voz no tiene cabida en Estados Unidos, punto”.

Esta controversia forma parte de la creciente inquietud dentro de las fuerzas armadas estadounidenses y entre los veteranos. Es el resultado del despliegue de la Guardia Nacional y los Marines por parte de la administración Trump contra quienes protestaron contra la represión antiinmigrante del gobierno en ciudades estadounidenses, contra los ataques no provocados por la Marina de EE.UU. contra barcos en aguas internacionales del Caribe y el Pacífico — que mataron a cientos bajo el pretexto de “luchar contra el narcotráfico” — y contra la reciente guerra contra Irán por Estados Unidos e Israel, como expone el artículo de NPR que sigue a continuación.

Estamos publicando el artículo de NPR para la información de nuestros lectores. El titular, las fotos y el texto que aparecen a continuación son del original. La traducción es de Panorama-Mundial.

— Los editores de Panorama-Mundial

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Hay una creciente inquietud en el ejército. Ha empeorado por la guerra contra Irán

10 de abril de 2026, 5:00 AM ET

Escuchado en la columna All Things Considered  (National Public Radio)

Por Kat Lonsdorf y Tom Bowman

El ejército de EE.UU. y la Guardia Nacional del Ejército de EE.UU. (Collage de Emily Bogle / NPR)

Bill Galvin ha pasado gran parte del último mes contestando el teléfono.

“Ha estado muy, muy ajetreado”, dice. Galvin es el director de asesoramiento en el Center on Conscience and War [Centro sobre la Conciencia y la Guerra], que ayuda a gestionar la Línea Directa de Derechos de los Soldados las 24 horas, que fue creada para informar a los miembros del servicio sobre sus opciones para pedir la baja militar.

La mayoría de los que llaman preguntan cómo solicitar convertirse en objetor de conciencia — un proceso difícil, invasivo y poco utilizado. Pero también están expresando sus preocupaciones y frustraciones, a menudo de forma anónima, ya que la línea de ayuda les permite hacerlo sin consecuencias.

Los militares citan múltiples razones para querer marcharse, pero la guerra contra Irán por Estados Unidos e Israel ha sido un motivador poderoso. Solo en marzo, el centro de Galvin recibió más de 80 nuevos clientes, casi el doble del promedio que se recibe en un año. El día más concurrido vio la incorporación de 12 nuevos clientes, y una persona dijo que otros cuatro miembros de su pelotón también estaban interesados.

Bill Galvin responde a las llamadas en su escritorio en Washington, D.C. (Foto: Kat Lonsdorf / NPR)

Esas cifras son una gota en el océano comparadas con los más de 1.3 millones de personas alistadas. Pero para observadores externos y exoficiales militares, esas llamadas y conversaciones son señal de un inquietante desasosiego en las filas.

Este aumento forma parte de un patrón más amplio de militares que buscan formas de abandonar el servicio, según entrevistas de NPR con varias organizaciones como la de Galvin y con miembros del ejército que se enfrentan directamente a estos temas. Aunque no existen datos actualizados sólidos sobre el número de miembros que buscan salirse, las personas con las que NPR habló para este relato afirman haber observado grietas innegables en la capacidad que tiene el ejército de retener tropas, en gran parte debido a la baja moral o a preocupaciones éticas.

El reclutamiento comenzó a recuperarse en 2024, antes de la reelección del presidente Trump y tras una gran caída durante la pandemia de COVID-19. En diciembre, el Pentágono dijo que las cinco ramas del ejército alcanzaron sus objetivos de reclutamiento. Pero la retención es una herramienta esencial para que el ejército conserve el conocimiento y la experiencia institucional.

“La retención es lo único que sostiene al Ejército, según las estadísticas. Y se está desmoronando rápidamente”, dijo a NPR un orientador profesional de la infantería, la rama más grande del ejército. Esa persona habló bajo condición de anonimato, ya que no tiene autorización para hablar públicamente. Dijo que los cambios del ambiente y la cultura en el ejército bajo esta administración son las principales razones que la gente da para marcharse.

“Ha sido un desastre, y muchas personas sienten frustración en las filas”, dijo ese consejero.

Los militares están optando por retirarse antes de tiempo o no volver a alistarse cuando terminan sus contratos, según los hablaron con NPR. Otros están solicitando una separación médica o incumpliendo sus contratos de alistamiento sin que les importen las consecuencias.

Kori Schake del American Enterprise Institute, un grupo conservador, dice que parte de la agitación parte de que la administración de Trump “arrastró al ejército a las guerras culturales” y creó “la percepción de que las mujeres y las personas de color no se han ganado responsabilidades de liderazgo en nuestras fuerzas armadas”.

“No son solo las mujeres y las personas racializadas en el servicio las que se sienten desanimadas. Son personas que se preguntan si el ejército puede preservar su meritocracia inclusiva bajo la presión política a la que los políticos principales la están sometiendo”, dice Schake, que trabajó en el Departamento de Estado durante la administración de George W. Bush.

Adam Weinstein del Instituto Quincy para la Gobernanza Responsable, quien apoya la moderación militar de Estados Unidos en el mundo, afirma que esta agitación le ha enviado una señal al talento emergente.

“Cuando ves caos en el ejército estadounidense, en cierta medida, al menos lo que emana del Pentágono, ¿qué mensaje le envía eso a los mejores y más brillantes que quieran hacer carrera en el ejército de Estados Unidos?” dice Weinstein.

Galvin dice que casi todos los que llaman con los que él habla mencionan el bombardeo de una escuela de niñas en Irán el primer día de la guerra, que mató al menos a 165 civiles, muchos de ellos niños. Una evaluación preliminar determinó que Estados Unidos tuvo la culpa, según un funcionario estadounidense que no estaba autorizado a hablar públicamente. NPR informó previamente que la escuela de niñas formaba parte de lo que había sido una base naval de la Guardia Revolucionaria iraní y que pudo haber aparecido como un edificio militar en listas obsoletas de objetivos estadounidenses.

“Casi siempre sale a relucir. Es como: ‘No puedo formar parte de algo que está haciendo eso'”, dice.

Cuando al Pentágono le preguntaron sobre la retención, éste negó que existiera un problema. “No hay preocupación alguna sobre la retención para el año fiscal 2026. Todos los servicios están cumpliendo sus objetivos, y sugerir lo contrario es completamente falso”, le dijo el secretario de prensa del Pentágono, Kingsley Wilson, a NPR en un correo electrónico. Según expertos, los miembros de las fuerzas militares que buscan marcharse en este momento no van a aparecer en ninguna documentación concreta hasta después de meses o incluso años.

“El presidente Trump ha restaurado la preparación, la letalidad y el enfoque en los combatientes del Departamento de Guerra”, escribió en un correo electrónico a NPR la portavoz de la Casa Blanca, Anna Kelly, señalando los altos números de reclutamiento en respuesta a una pregunta sobre la moral.

Es cierto que el ejército ha enfrentado una crisis de reclutamiento en los últimos años, y [el Think Tank] Rand descubrió que en 2023 el Ejército, la Marina y la Fuerza Aérea no alcanzaron sus objetivos. Pero los datos muestran que el aumento realmente comenzó bajo la administración Biden, probablemente debido a un aumento en el salario de los militares, según Rand, y a medida que el ejército continuó mejorando el proceso de reclutamiento e impulsando la publicidad y el marketing.

‘La mayor rabia que he sentido nunca’

Un miembro a tiempo completo de la Guardia Nacional Aérea de Ohio le dijo a NPR que llamó a la Línea de Derechos Militares al día siguiente de que comenzara la guerra en Irán. Llevaba meses debatiendo su papel en el ejército, especialmente bajo la administración Trump, y quería explorar opciones para separarse.

Pero cuando tres aviadores de su base estuvieron entre los seis muertos en un accidente de recarga de combustible en Irak el 12 de marzo, dice que eso le hizo sentir que no podía esperar más.

El presidente Trump saluda en la Base Aérea Dover, cerca de Dover, Delaware, antes de asistir a una digna ceremonia de traslado en honor a seis miembros del servicio estadounidense que murieron el 12 de marzo en un accidente recargando el combustible de un avión en Irak. (Foto: Alex Wong / Getty Images)

“Creo que fue la vez que más rabia he sentido en mi vida”, dijo, pidiendo no usar su nombre porque teme que hablar con la prensa le dificulte el proceso de separación. “En ese momento, no quería nada más que irme, lavarme las manos de ese lugar y salir de eso”.

Lleva más de una década en la guardia y aún le quedan más de dos años de contrato, pero ha empezado a solicitar empleos fuera del ejército. Dice que no sabe cuáles serán las consecuencias de esa decisión, pero está dispuesto a enfrentar lo que sea.

“Estoy simplemente dejándome llevar, con la idea de que hay una luz al final del camino”, dice.

‘Secretario de Guerras Culturales’

Desde que Trump comenzó su segundo mandato, el  uso legalmente cuestionable de las fuerzas armadas por parte de su administración — desde el despliegue de la Guardia Nacional en varias ciudades lideradas por demócratas hasta los ataques estadounidenses contra barcos venezolanos — ha dejado a un creciente número de militares inquietos y desmoralizados, según entrevistas de NPR con miembros de las fuerzas armadas.

La Casa Blanca también ha trabajado para desmantelar los programas de diversidad, equidad e inclusión dentro del ejército, lo que ha llevado a muchos a cuestionar cómo encajan en su propio ámbito. Y el secretario de Defensa Pete Hegseth ha llevado a cabo una importante reestructuración del Pentágono, incluyendo despidos generalizados de almirantes y generales de cuatro estrellas, siendo el más reciente el general Randy George, entonces jefe del Estado Mayor del Ejército, en plena guerra con Irán.

Ahora, a medida que esa guerra se ha extendido por toda la región y ha matado a más de una docena de militares estadounidenses, muchos están preocupados por lo que vendrá después.

Algunos optan simplemente por no alistarse de nuevo o por jubilarse antes de tiempo.

El consejero profesional del Ejército dijo que en 2025 tuvieron el mayor número de jubilados que acudieron a verlos para recibir orientación sobre cómo prepararse para marcharse en comparación con cualquier año anterior en su experiencia, aproximando casi el doble de estos jubilados respecto a 2024. En el extremo opuesto, el consejero profesional dijo que muchos cursando su primer contrato están preguntando cómo dejar el servicio activo antes de tiempo y pasar a formar parte de la Reserva Individual de Retaguardia, en la que están de guardia pero no sirven activamente.

Varios miembros del ejército le dijeron a NPR que ha sido difícil para la gente reservar una plaza en el Programa de Asistencia para la Transición. Ese programa se ha hecho obligatorio recientemente para cualquiera que se separe del servicio, incluso cuando se jubilan.

Un alto cargo de la Fuerza Aérea, que decidió retirarse a principios del año pasado por preocupaciones sobre cómo la administración Trump estaba liderando el ejército, le dijo a NPR que el programa que buscaban originalmente el año pasado ya estaba reservado por seis meses. Finalmente encontraron un programa en otra base.

“Al hablar con el coordinador del programa, me dijo que nunca había visto tanta demanda por el curso”, dijo el miembro de la Fuerza Aérea, hablando bajo condición de anonimato, ya que su jubilación aún está en proceso.

Calificaron la popularidad del programa como un “indicador rezagado”, refiriéndose a cuánta gente está buscando marcharse debido a preocupaciones sobre el liderazgo, incluso antes de que comenzara la guerra de Irán. “Esto es algo importante”, dijo.

Otro funcionario militar estadounidense que habló bajo condición de anonimato, ya que no estaba autorizado a hablar públicamente, señaló el reciente incidente en el que Hegseth intervino para impedir los ascensos de cuatro oficialesdos negros y dos mujeres — a generales de una estrella.

“El Secretario de Guerras Culturales está librando una batalla interna”, dijeron, refiriéndose a Hegseth. “Esto solo puede acelerar la fuga de cerebros que ya estamos viendo”.

En respuesta a ese comentario, Wilson, secretaria de prensa del Pentágono, le dijo a NPR: “El liderazgo importa y hombres y mujeres están entusiasmados por servir bajo el fuerte liderazgo del presidente Trump y el secretario Hegseth”, haciendo referencia a las altas cifras de reclutamiento.

Objetores de conciencia

Una de las maneras de separarse que más tiempo requiere es solicitar convertirse en objetor de conciencia, es decir, alguien que ha decidido que está moralmente en contra de la guerra.

Cientos de miles de hombres solicitaron este estatus durante la Guerra de Vietnam para evitar ser reclutados. Ahora no hay reclutamiento activo, así que los solicitantes son principalmente militares que se han alistado voluntariamente.

“Son personas que tienen una fuerte objeción moral a lo que están viendo en el mundo y que ya no quieren formar parte de eso”, dice Mike Prysner, director ejecutivo del Center on Conscience and War [Centro de la Conciencia y la Guerra] y veterano del ejército.

En 1965, un hombre hojea un folleto abierto en una página con el título “Objetores de conciencia bajo servicio selectivo”.  (Foto: Warren K. Leffler / Biblioteca del Congreso)

En 1970, el Tribunal Supremo dictaminó que las creencias religiosas ya no eran necesarias para reclamar el estatus de objetor de conciencia. Prysner dice que muchas de las personas con las que el centro ha estado trabajando recientemente han citado la guerra de Israel en Gaza — así como el apoyo militar de Estados Unidos a Israel — como un punto de inflexión que los llevó a cuestionar moralmente la guerra en general.

Tras la llegada de Trump al cargo para su segundo mandato, también surgieron llamadas en momentos concretos, como cuando la Guardia Nacional y los marines fueron desplegados en Los Ángeles.

Cuando Estados Unidos e Israel iniciaron la guerra contra Irán, dice, hubo un cambio. El centro solía recibir unas pocas llamadas a la semana; ahora normalmente son tres o cuatro al día preguntando por el estatus de objetor de conciencia.

“Cuando Irán atacó, creo que fue como un detonador para todas esas cosas que se habían ido acumulando”, dice Prysner, señalando que el centro está recibiendo llamadas de todos los rangos.

“Gente con carreras realmente logradas, gente en puestos muy selectos, gente en Fuerzas Especiales, pilotos de Top Gun, médicos, cirujanos. … Nuestro cliente de mayor rango como objetor de conciencia en este momento es un mayor en el ejército”, dijo.

Muchos miembros del servicio ni siquiera saben realmente que la solicitud como objetor de conciencia, o OC, es una opción.

“En cinco años trabajando en Retención nunca nadie me preguntó por un paquete de OC”, dijo el consejero profesional del ejército que ha servido durante casi dos décadas. “Pero en 2025, recibí un puñado de solicitudes de ayuda. Así que, personalmente, tuve que aprender sobre el proceso, de forma bastante repentina”.

Los marines hacen guardia a la entrada del Edificio Federal Wilshire en Los Ángeles el 13 de junio de 2025. (Foto: Mario Tama / Getty Images)

El proceso de solicitud es largo. Según quienes lo conocen, implica una declaración escrita, una evaluación psicológica, una entrevista con un capellán militar y un oficial investigador asignado a cada caso. Casi seguro que lleva meses, incluso hasta años.

Pero presentar una solicitud significa que ese miembro del servicio debe ser removido de las funciones a las que se opone de inmediato, así que también es una forma de evitar ser desplegado de inmediato.

Galvin y Prysner dicen que eso se ha vuelto increíblemente relevante en las últimas semanas.

“Estamos recibiendo llamadas de personas que van a ser desplegadas, en cuestión de días, o incluso al día siguiente, así que les estamos ayudando a preparar al menos una declaración muy breve que, con suerte, les permita dejar constancia”, dice Galvin, señalando que conoce a varios miembros que en las últimas semanas han evitado de esta manera un despliegue inminente al Medio Oriente.

Steve Woolford es consejero de recursos en Quaker House, que ofrece asesoramiento y apoyo a miembros del servicio que cuestionan su papel en el ejército, y también ayuda a gestionar la Línea Directa de Derechos GI. Afirma que también han tenido más del doble del volumen de llamadas desde que comenzó la guerra con Irán, con la mayoría de los que llaman mostrando interés en el proceso de solicitud como objetores de conciencia.

“Hemos recibido muchas llamadas de personas que no se identifican como no violentas ni pacifistas”, dice Woolford. “Se identifican como miembros ordinarios del ejército que están dispuestos a defender el país pero se sienten muy inquietos y desconfiados sobre la forma en que ahora se están utilizando las fuerzas armadas”.

En esos casos, dice, intenta convencerlos de ver otras opciones que puedan estar disponibles, como la separación médica o la reasignación.

Woolford lleva más de 25 años haciendo este trabajo y atendiendo la línea de ayuda. Atendió llamadas tanto durante la guerra de Irak como la de Afganistán, cuando el volumen de llamadas también se disparó. Pero ahora, dice, se siente más ajetreado — y diferente.

“La gente está muy, muy confundida. La sospecha o desconfianza hacia el gobierno parece ser mucho mayor en este momento”, dice, señalando que muchos expresan preocupación de que puedan ser obligados a ejecutar órdenes ilegales o a ser cómplices de crímenes de guerra.

Me va a quitar un peso de encima

Karl es un exmédico militar que fue dado de baja honorablemente como objetor de conciencia en marzo. Solicitó el estatus en 2025. Le pidió a NPR que no usara su nombre completo porque sigue en procesos legales con el ejército debido a su baja.

Calificó el proceso como una “enorme tarea” y “aterrador”, pero en última instancia algo que sintió la necesidad de hacer. Y aunque reconoció que convertirse en objetor de conciencia es intenso, animó a otros a reflexionar también sobre su servicio, aunque no elijan el mismo camino.

“Es legal que la gente cuestione. Puede que no sea cómodo, pero es legal. Y mientras tengamos esos derechos, eres libre de ejercerlos”, dice Karl. “Significa que eres humano y tienes derecho a tener dudas”.

El miembro de la Guardia Nacional Aérea de Ohio que planea separarse dice que ha hablado con otros miembros de su unidad sobre su decisión. La mayoría ha sido comprensiva.

“La gente con la que he hablado sobre esto, no tiene una percepción negativa. Y creo que parte de eso es porque mucha gente sabe que lo que estamos haciendo no está bien”, dice.

Y piensa que estará más sano cuando ya no forme parte de algo que dice que ya no encaja con sus valores.

“Definitivamente me va a quitar un peso de encima”, dice.


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