El 12 de agosto, la Casa Blanca tomó el control del Departamento de Policía Metropolitana en Washington, D.C., y desplegó a 2,200 soldados de la Guardia Nacional y a cientos de agentes federales en la ciudad. Para los trabajadores y las grandes mayorías de este país, esto paso es entre los más peligrosos que ha tomado esta administración hasta el momento. Es parte de un patrón que nos conduce vertiginosamente hacia un gobierno dictatorial.