Inmigración / Refugiados

Debemos oponernos a la gran mentira de Trump sobre los inmigrantes haitianos


El pueblo trabajador debe acoger y defender a los trabajadores inmigrantes



Por Geoff Mirelowitz

En el debate presidencial que fue televisado a nivel nacional el 10 de septiembre y visto por 67 millones de personas, el candidato republicano Donald Trump declaró: “En Springfield, se están comiendo a los perros. La gente que entró, se están comiendo a los gatos. Se están comiendo, se están comiendo las mascotas de las personas que viven allí. Y esto es lo que está pasando en este país”.

El blanco de esta afirmación reprensible, descabellada y completamente falsa son principalmente los trabajadores haitianos que se han mudado a Springfield en el pasado reciente. Es un ejemplo de una estrategia política conocida como la “Gran Mentira”, que consiste en amplificar una falsedad una y otra vez con la intención de persuadir a un gran número de personas de que esa mentira es la verdad.

Mike DeWine, el gobernador republicano de Ohio, le dijo a la red ABC News el 15 de septiembre que esta afirmación es “un pedazo de basura que simplemente no es cierta”.

Videoclip de los insultos racistas de Trump dirigidos principalmente contra los inmigrantes haitianos en Springfield, Ohio, durante el debate presidencial del 10 de septiembre de 2024. (Video: Extracto del noticiero de ABC TV)

En un ensayo de opinión en el New York Times el 20 de septiembre, DeWine explicó nuevamente que Trump está mintiendo. “Como partidario del expresidente Donald Trump y del senador JD Vance”, escribió DeWine, “me entristece cómo ellos y otros continúan repitiendo afirmaciones que carecen de evidencia y menosprecian a los inmigrantes legales que viven en Springfield. Esta retórica daña a la ciudad y a su gente, y perjudica a quienes han pasado su vida allí”.


OPINIÓN


Trump ha utilizado esta técnica antes. En 2020, lanzó una campaña masiva llamada “Stop the Steal” (Detengan el robo), afirmando que había ganado las elecciones presidenciales de ese año. Volvió a repetir esa mentira en el debate del 10 de septiembre.

La técnica puede dar resultados. “Las encuestas de 2023 sugieren que la mayoría de los votantes republicanos, y alrededor del 30 por ciento de los estadounidenses en general, todavía creen que las elecciones de 2020 fueron robadas”, informó el New York Times el 17 de septiembre.

Al afirmar la nueva mentira, Trump — como lo expresó un artículo del Wall Street Journal — lanzó al mundo afirmaciones falsas hechas anteriormente por su compañero de fórmula, el senador estadounidense de Ohio J.D. Vance. Después del debate, también Vance redobló la apuesta con la mentira, insistiendo que “estaba dispuesto a ‘crear relatos para que los medios estadounidenses realmente presten atención’”, informó el Times el 15 de septiembre.

La mentira no comenzó con Vance, aunque él la promovió. “Durante el verano”, escribió el Journal en un artículo el 18 de septiembre titulado Cómo la campaña de Trump promovió rumores sobre migrantes que se comen las mascotas, después de que les informaron que no eran ciertos, “grupos neonazis de otros lugares — que se especializan en explotar controversias locales para fomentar la indignación sobre los migrantes — aprovecharon una controversia local y atizaron la narrativa de los haitianos que se comen las mascotas”.

Estos ultraderechistas se movilizaron. “El 10 de agosto, un grupo con pasamontañas y banderas con suásticas y rifles marchó en Springfield”, escribió el Journal. “La ADL [Liga Antidifamación] los identificó como la Tribu de Sangre, a la que describe como un grupo neonazi que está creciendo y afirma tener capítulos en todo Estados Unidos y Canadá.

“El 27 de agosto, durante la parte rutinaria de comentarios públicos de la reunión de la Comisión de la Ciudad de Springfield”, continuó el Journal, “un hombre que se identificó como miembro de la Tribu de Sangre dijo: ‘He venido a traer una palabra de advertencia. Dejen de hacer lo que están haciendo antes de que sea demasiado tarde. El crimen y el salvajismo solo van a aumentar con cada haitiano que traigan'”.

Luego, durante el debate del 10 de septiembre, como informó el Journal, “La campaña de Trump lanzó esos rumores al mundo — y siguió impulsándolos incluso después de que fueron expuestos como mentiras. La campaña de Trump sigue insistiendo con ahínco en la controversia. Aunque la mayor parte de la comunidad haitiana en esa ciudad está en el país legalmente, Trump dijo el viernes pasado que planeaba hacer “grandes deportaciones” desde Springfield. El representante de la campaña de Trump, Vivek Ramaswamy, planea organizar una asamblea pública en Springfield este jueves. Vance dijo el martes que a Trump también le gustaría visitar Springfield en algún momento.

Los hechos sobre Springfield

En 2020 Springfield, Ohio, era una ciudad de 59 mil habitantes. Necesitaba más trabajadores. Cuando las autoridades de la ciudad empezaron a buscar cómo atraer más mano de obra, muchos inmigrantes haitianos respondieron y se mudaron al lugar.

“La economía local floreció”, escribió el Journal. “Los dueños de negocios dijeron que estaban agradecidos de tener trabajadores con ganas de trabajar turnos largos y hacer lo que fuera necesario para cumplir con los objetivos de producción. Nuevas subdivisiones surgieron en los maizales rodeando la ciudad. Se abrieron nuevos restaurantes. La bandera haitiana ondeó en el Ayuntamiento”.

Pero en agosto de 2023, un inmigrante haitiano que conducía una minivan se estrelló contra un autobús escolar. Veinte niños resultaron heridos y uno, Aiden Clark, murió. Los ultraderechistas aprovecharon esta tragedia y se movilizaron para difundir su demagogia racista, como describió el Journal.

Sitio del accidente de autobús donde murió un niño, Aiden Clark, en agosto. Los ultraderechistas aprovecharon este trágico accidente y se movilizaron para difundir su demagogia racista. (Foto: Bill Lackey / The Springfield News-Sun)

Solo una hora antes de que comenzara el debate presidencial — ya conscientes de cómo los “políticos en bancarrota moral” estaban cínicamente usando la muerte de su hijo — los padres de Aiden Clark, el niño fallecido, comparecieron juntos ante la Comisión de la Ciudad de Springfield, donde el padre, Nathan Clark, tomó la palabra.

Los padres de Aiden Clark, Nathan y Danielle, en la audiencia de la Comisión de la Ciudad de Springfield, Ohio, el 10 de septiembre. (Foto: Fotograma del video de YouTube)

Nathan Clark dijo, en parte:

“Esto tiene que cesar.

Mi hijo no fue asesinado. Fue muerto accidentalmente por un inmigrante de Haití.

Esta tragedia tiene eco en toda la comunidad, en el estado e incluso en la nación, pero no hay porqué transformarla en odio.

Ellos han usado el nombre de mi hijo y han usado su muerte para sacarle provecho político.

Pueden vomitar todo el odio que quieran contra inmigrantes ilegales, la crisis fronteriza e incluso decir falsedades sobre mascotas que están siendo asoladas y devoradas por miembros de la comunidad.

No tienen permiso, ni se les ha permitido nunca mencionar a Aiden Clark de Springfield, Ohio.

Veré lo que dicen una vez más para escuchar sus disculpas.

Claro que tenemos nuestros problemas aquí en Springfield y en Estados Unidos. Pero, ¿tiene Aiden Clark algo que ver con eso?”

Un video de 70 segundos con los comentarios de Clark puede verse aquí.

Romane Pierre, del restaurante criollo Rose Goute en Springfield, Ohio, atiende a una fila de clientes el 16 de septiembre. Desde que el expresidente Donald Trump acusó falsamente a los inmigrantes en Springfield de comerse a los gatos y los perros durante un debate televisado el 10 de septiembre, las filas en el restaurante en South Limestone Street a menudo llegan hasta la puerta. Esta es una de las formas en que los residentes de la localidad han mostrado su solidaridad con los haitianos en la ciudad, contrarrestando la demagogia racista y antiinmigrante de Trump, Vance y compañía. (Foto: Jessie Wardarski / AP)

Demagogia antiinmigrante: un veneno político para la clase trabajadora

La gran mentira sobre los inmigrantes también debe tener respuesta por parte de las principales organizaciones de la clase obrera: los sindicatos. En el artículo en dos partes titulado Las elecciones en EE.UU.: El radicalismo derechista necesita una respuesta por parte de la clase trabajadora, Panorama-Mundial señaló las recientes declaraciones de Shawn Fain, el presidente del sindicato automotriz United Auto Workers:

“Necesitamos recuperar la historia de los sindicatos militantes en nuestro país que unieron a los trabajadores de todas las razas, géneros y nacionalidades”, explicó Fain.

“Quieren hacernos creer que los jefes empresariales les dieron a los trabajadores salarios decentes, beneficios y condiciones de trabajo más seguras debido a la bondad de sus corazones. Que la justicia y la igualdad para las personas de color, para los inmigrantes, para las mujeres y para las comunidades queer son dones otorgados benévolamente desde arriba”, continuó Fain. “Una clase obrera unida es el único muro efectivo contra la carrera de la clase multimillonaria hacia el abismo”, declaró.

Fain también explicó que el “simbolismo vacío” no es suficiente. Si queremos reclamar el poder del trabajo, “debe ser a través de la acción”.

Un ejemplo pudo observarse en Gran Bretaña después de que los ultraderechistas atizaron disturbios contra los inmigrantes tras la muerte de tres niñas en una clase de baile en Southport el 5 de agosto.

El periódico The Guardian informó el 7 de agosto que “Miles de manifestantes antirracistas se reunieron en toda Inglaterra y formaron escudos humanos para proteger los centros de asilo después de que la policía dio aviso de los disturbios causados por más de 100 manifestaciones lideradas por la extrema derecha”.

Protesta para hacer frente al racismo en Westcliff en el pueblo de Southend, Inglaterra. Miles de manifestantes antirracistas se reunieron en toda Inglaterra a principios de agosto para oponerse a los ataques y las manifestaciones de turbas racistas de extrema derecha. La pancarta dice: ‘Hagamos frente al racismo — Southend se une para ponerle un alto a la extrema derecha’. (Foto: John Keeble / Getty Images)

El movimiento sindical puede y debe tomar la iniciativa para responder a la gran mentira de Trump. Una revisión del texto completo del debate entre Trump y Harris revela lo central que es la demagogia antiinmigrante en su campaña. Esa demagogia es veneno político para la clase obrera. Ningún sindicato sobrevivirá, y mucho menos crecerá y se fortalecerá, si no presta atención a las palabras de Fain y defiende los derechos de todos y cada uno de los trabajadores, especialmente los de aquellos que son objeto de estos ataques, como lo son hoy nuestros hermanos y hermanas haitianos.

La demagogia de la gran mentira va más allá de las palabras. El New York Times informó el 16 de septiembre que recientemente se han recibido 34 amenazas de bombas que tienen como objetivo las escuelas de Springfield. “Las amenazas comenzaron la semana pasada después de que Donald J. Trump mencionara a Springfield durante el debate presidencial, repitiendo un rumor infundado de que los inmigrantes haitianos en la ciudad estaban secuestrando y comiéndose las mascotas domésticas”, escribió el Times. “Las amenazas han sacudido a la ciudad e interrumpido la escuela de miles de estudiantes”.

En respuesta, el gobernador DeWine envió a policías del estado de Ohio para patrullar las escuelas públicas de Springfield y los autobuses del distrito escolar.

Springfield, Ohio, ha recibido más de 30 amenazas de bombas contra sus escuelas, edificios gubernamentales y los hogares de funcionarios de la ciudad como resultado de las falsas acusaciones que Trump y sus aliados hicieron contra los trabajadores haitianos que residen en la ciudad. (Foto: Carolyn Kaster / AP)

Trump y Vance están ampliando esta peligrosa demagogia racista, como informó el Times en un artículo del 22 de septiembre titulado On the Trail, Trump and Vance Sharpen a Nativist, Anti-Immigrant Tone [Haciendo campaña, Trump y Vance agudizan el tono nativista y antiinmigrante].

Hablando en un mitin de campaña en Wilmington, Carolina del Norte, el 21 de septiembre, Trump proclamó: “Vamos a detener totalmente esta invasión. Esta invasión está destruyendo el tejido de nuestro país”. En otro ejemplo de la Gran Mentira, agregó: “Todos los empleos que se han producido en este país en los últimos dos años y medio los han tomado los extranjeros ilegales — todos los empleos”.

En un mitin previo en Long Island, Nueva York, Trump dejó en claro exactamente a quién se dirige. “Vienen del Congo”, dijo. “Vienen de África. Vienen de Medio Oriente. Vienen de todo el mundo, de Asia”, dijo Trump. “Mucho de esto viene de Asia.

“Lo que le está sucediendo a nuestro país es que estamos simplemente destruyendo el tejido de la vida en nuestro país”, continuó Trump. “Ya no lo vamos a aceptar. Uno tiene que deshacerse de esa gente. Dénme una oportunidad”.

La demagogia racista y las amenazas de violencia que inspira no serán derrotadas por los demócratas o los republicanos, incluso los que puedan rechazar la retórica de Trump. El hecho ineludible es que la administración Biden-Harris se ha adaptado cada vez más a las medidas que tomó Trump para limitar la inmigración cuando era presidente, y ha adoptado algunas de ellas.

La red CNN publicó en su sitio web el 4 de junio que Haciendo un giro este año electoral, Biden copia del libro de jugadas de Trump sobre la inmigración. “El nuevo plan de Biden para cerrar la frontera de EE.UU. a los solicitantes de asilo que cruzan la frontera ilegalmente”, escribió CNN, “utiliza la autoridad ejecutiva que Trump usó una vez para prohibir que personas de países mayoritariamente musulmanes ingresaran a EE.UU. en el 2017 y también para impedirle la entrada a la mayoría de los solicitantes de asilo en 2018”.

Además, “la administración Biden dice que está utilizando el poder ejecutivo para permitir la construcción del muro fronterizo en Texas”, informó un artículo de la Associated Press el 5 de octubre de 2023.

Ambos partidos capitalistas presentan a gran parte de los inmigrantes como un problema que hay que contener y que puede ser explotado.

El movimiento obrero debe hacer lo contrario.

Debemos darles la bienvenida a este país y a nuestros sindicatos a los trabajadores inmigrantes — tanto a los refugiados como a los demás. Esos millones de inmigrantes, tengan o no tengan documentación legal, son parte de la clase trabajadora de hoy. Sin ellos nuestra clase no puede unirse para actuar de una manera efectiva.

La inmigración masiva de trabajadores a Estados Unidos es irreversible. Es causada por condiciones económicas, sociales, políticas y climáticas que son en gran medida el resultado de las políticas y las prácticas del gobierno y las empresas de Estados Unidos — y de otros países ricos — en África, Asia, Europa, el Caribe y América Latina.

Las amenazas de Trump de llevar a cabo deportaciones masivas — expresadas con fuerza nuevamente en el debate presidencial — deben tomarse en serio. Son una verdadera amenaza no solo para los trabajadores inmigrantes, sino también para la solidaridad del movimiento obrero que es tan vital.

Pero la economía de Estados Unidos — desde los campos de la agroindustria hasta las innumerables fábricas, talleres y servicios en todos los estados — no puede funcionar sin la mano de obra de los inmigrantes. El objetivo de la clase capitalista no es eliminar el trabajo de ese tipo, sino mantenerlo como una categoría marginalizada de trabajadores a base de restringir sus derechos y obligarlos a vivir con el miedo de una posible deportación. Eso incluye negarles a estos compañeros de trabajo la representación y la protección que les ofrece un sindicato combativo.

El movimiento obrero de Estados unidos también necesita a los trabajadores inmigrantes. La historia de la clase obrera estadounidense se basa en gran medida en las sucesivas generaciones de inmigrantes de todos los rincones del mundo — así como en los afroamericanos, cuyos antepasados fueron arrastrados aquí por la horrible trata de esclavos, así como en los pueblos originarios del continente cuyos antepasados fueron esclavizados al principio y luego sometidos a un Holocausto, a un genocidio contra los amerindios que aniquiló a millones de personas.

Sólo hay que examinar la enérgica huelga de la Asociación Internacional de Maquinistas que hoy ha paralizado a la empresa Boeing. Hoy en día, muchos trabajadores inmigrantes —vietnamitas, camboyanos, indios y otros— se encuentran entre los que participan en los piquetes. Y, como suele suceder, los obreros afroamericanos se encuentran entre los más militantes en esta huelga. La huelga de Boeing no es una excepción; es la norma hoy en día.

Dung Nguyen, al centro, una electricista de la Boeing, hace piquete el 13 de septiembre frente a la planta de Boeing en Renton después de que los miembros del sindicato de maquinistas rechazaron abrumadoramente un nuevo contrato y salieron a la huelga contra el gigante aeroespacial. Hoy en día, muchos trabajadores inmigrantes — vietnamitas, camboyanos, indios y otros — se encuentran entre los que participan en estos piquetes. (Foto: Nick Wagner /The Seattle Times)

A medida que las condiciones en todo el mundo obliguen a más seres humanos a emigrar en busca de un futuro mejor, la clase obrera de Estados Unidos solo va a volverse más multinacional. Esa es, de hecho, la historia de la clase obrera mundial. El movimiento obrero debe nutrirse y sacar fuerza de eso.

Vale la pena repetir las palabras de Shawn Fain: “Una clase obrera unida es el único muro efectivo contra la carrera de la clase multimillonaria hacia el abismo”.

Igualmente importante es reconocer que el único lenguaje que los derechistas entienden es el de la contra-movilización de amplias fuerzas sociales que rechazan sus venenosos puntos de vista y sus acciones peligrosas.


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