Movimiento Obrero / Sindicatos

‘Perdimos esta batalla, pero ganaremos la guerra’


Después de transcendental victoria en JFK8, el Sindicato de los Trabajadores de Amazon pierde voto en el LDJ5



Por Argiris Malapanis y Mark Satinoff

BROOKLYN, Nueva York, 2 de mayo de 2022 | “Perdimos esta batalla, pero vamos a ganar la guerra,” dijo Michael Aguilar a sus compañeros del Sindicato de Trabajadores de Amazon (ALU por su sigla en inglés), a los partidarios del sindicato, y a los medios de difusión en esta lluviosa tarde gris. Como trabajador de Amazon en el LDJ5, la instalación de clasificación de mercancías de la compañía en Staten Island, Nueva York, Aguilar se dirigía hoy a las personas reunidas aquí en las afueras de las oficinas de la Junta Nacional de Relaciones Laborares (NLRB). La junta laboral acababa de anunciar que el ALU había perdido las elecciones en LDJ5.

El voto final fue de 380 votos a favor y 618 en contra del sindicato, con dos balotas anuladas. De los 1,633 obreros con derecho a votar, 1,000 presentaron boletas. Eso significa que el 38% de los trabajadores en LDJ5 apoyaron al ALU, en comparación con el JFK8.


ANALISIS DE NOTICIAS


Las elecciones en el LDJ5 comenzaron tres semanas después de que el ALU ganara un voto trascendental en JFK8, el centro de distribución de Amazon contiguo que emplea a 8 mil trabajadores.

“La realidad es que estábamos tan ocupados haciendo campaña en JFK8, que perdimos terreno en LDJ5 cuando ambas campañas se desarrollaban al mismo tiempo”, admitió ante la prensa el vicepresidente de afiliación sindical, Connor Spence, después del anuncio de la NLRB.

Connor Spence (al frente, lado izquierdo), vicepresidente de afiliación sindical del ALU y el organizador de campaña Julian Mitchell-Israel (al frente, derecha) en la conferencia de prensa del 2 de mayo del 2022 frente a las oficinas de la Junta Nacional del Trabajo en Brooklyn, Nueva York. Michael Aguilar, organizador del ALU en LDJ5, puede verse en el trasfondo, a la izquierda. (Foto: Mark Satinoff / Panorama-Mundial)

“Pero también habiendo perdido en JFK8, Amazon duplicó el número de recursos que usó en su campaña antisindical en LDJ5. Violaron la ley el doble de veces, y tenemos numerosas acusaciones de prácticas laborales injustas que estamos procesando para que queden inscritas”, continuó Spence. “Independientemente de los resultados… vamos a construir un sindicato en LDJ5. Los obreros en LDJ5 tendrán una parte tan importante en la edificación del ALU como la tendrán los trabajadores de JFK8, a pesar de que los obreros no son representados por el ALU todavía. Siempre iba a ser una batalla cuesta arriba, pero vamos a sacarle el máximo provecho a la etapa que hemos alcanzado. Estamos decepcionados con los resultados, pero nos sentimos optimistas con el avance del movimiento en el futuro”.

La campaña exitosa para organizar JFK8 duró 11 meses. En contraste, los organizadores del ALU tuvieron poco más de 3 semanas entre la noticia de la victoria del ALU en el gigantesco centro de distribución el primero de abril, y el comienzo de las elecciones en el centro de clasificación de mercancías al otro lado de la calle. Es más, “Amazon quería que las elecciones tomaran lugar la semana siguiente, tuvimos que pelear para que nos dieran las tres semanas”, explicó el presidente del ALU Chris Smalls.

Para aprovechar al máximo las posibilidades de una victoria en su primera batalla en el JFK8, el ALU había asignado allí a todos los organizadores con experiencia, incluyendo aquellos que trabajan en LDJ5. Julian “Mitch” Mitchell-Israel, por ejemplo, el director de campaña del sindicato, quien trabaja en LDJ5, dejó de trabajar por un mes para ayudar con la campaña del ALU en JFK8. Eso debilitó los esfuerzos por contrarrestar la desinformación que Amazon distribuía en su lugar de trabajo.

“Amazon tomó todos los recursos que tenían en JFK8 y los concentró en un edificio 7 veces más pequeño”, describió Mitchell-Israel ante la prensa. “Estaban más dispuestos a intensificar la actividad de la campaña antisindical en todas partes del edificio. Estaban dispuestos a ignorar la ley. Y al fin y al cabo hicimos todo lo que pudimos para enfrentarlo. Pero mientras estábamos tan enfocados en la victoria en JFK8, debido a que fue en lo único en que pensamos por tanto tiempo, ellos pudieron plantar una semilla antisindical muy profundamente entre algunos de los trabajadores aquí, a tal grado que 3 semanas no fueron suficiente tiempo para superarla. Pero como dijo Connor, ésta es una pequeña batalla en una guerra muy grande, y si Jeff Bezos piensa que ya ganó, se equivoca. Si Jeff Bezos piensa que no vamos a regresar después y ganar en LDJ5, se equivoca”.

Una serie de problemas diferentes en LDJ5

El ALU enfrentó una serie de desafíos diferentes a los de JFK8 para convencer a los obreros en LDJ5 a votar en favor del sindicato. LDJ5 apenas abrió a fines del 2020, y para la mayoría de los trabajadores—cerca del 80 por ciento—su puesto es un empleo a medio tiempo y una fuente de ingresos secundaria. Los organizadores dijeron que ambos factores significan que un porcentaje de empleados más grande tenían menos quejas, o eran más vulnerables a la propaganda antisindical. En contraste, JFK8 ha estado en funcionamiento desde el 2018 con la mayoría de los obreros trabajando a tiempo completo.

Mat Cusick, organizador del ALU, en el mitin sindical del 24 de abril en las afueras del LDJ5 en Staten Island, Nueva York. (Foto: Mark Satinoff / Panorama-Mundial)

“Los trabajadores a medio tiempo puede que tengan un segundo empleo a tiempo completo, y su trabajo en Amazon puede ser suplementario” Mat Cusick explicó en una entrevista. De hecho Cusick, organizador del ALU en DYY6, una estación para entregas en el complejo de Amazon en Staten Island, trabaja a medio tiempo. “Generalmente estos son obreros más jóvenes que probablemente todavía viven con sus padres, por lo que no tienen el mismo nivel de compromiso con el empleo”. También hay trabajadores a medio tiempo que quieren trabajar tiempo completo, señaló, agregando que fue entre estos trabajadores donde el ALU encontró apoyo en LDJ5. “Pero Amazon está formulando su modelo de esta manera, y está sumando nuevos empleados a medio tiempo en vez de convertir obreros de medio tiempo en empleados a tiempo completo”, explicó Cusick.

Entre el 7 de marzo, cuando el NLRB certificó que el ALU había recolectado suficientes firmas para realizar una elección sindical en LDJ5, y el 25 de abril, cuando comenzó el voto, la mayoría de los organizadores del ALU que han asumido la responsabilidad de contrarrestar las incesantes actividades antisindicales de Amazon en el trabajo, estaban relativamente cortos de experiencia.

“Los organizadores de JFK8 son trabajadores de Amazon que han estado allí por varios años”, explica Smalls. “Los organizadores en DLJ6 han estado allí solamente por siete meses… Hablamos de años de experiencia en Amazon, en comparación con los organizadores que apenas habían sido contratados y están aprendiendo los pormenores de la compañía y tratando de convencer a sus compañeros de trabajo. Es un poquito difícil hacer eso”.

Amazon redobló su campaña antisindical en LDJ5, disciplinando y propagando calumnias sobre la supuesta corrupción y otras mentiras sobre los organizadores sindicales. Forzó a los obreros a sacar sus pancartas y materiales de propaganda sindicales de los salones de descanso, y a veces paró la producción para realizar reuniones obligatorios de “audiencia cautiva”. Durante estas reuniones antisindicales, ya no invitaban a los trabajadores a hacer preguntas como se había permitido en esas reuniones en JFK8. Esto se debe con seguridad a que los organizadores en JFK8 tuvieron éxito utilizando esas reuniones para interrogar a los asesores antisindicales.

Cómo el ALU neutralizó a los rompe-sindicatos en JFK8

En una entrevista con el Huffington Post del 4 de abril, Spence explicó que Amazon llevó a cabo una campaña dual en contra del incipiente sindicato en JFK8—una “pública” y la otra “clandestina”. La campaña pública consiste en las reuniones de “audiencia cautiva” donde alguien—generalmente un gerente de Amazon—daba un discurso guionado con dispositivas pretendiendo socavar el apoyo por el sindicato.

Son principalmente los asesores los que realizan esta campaña clandestina. Con una paga típica de $3,200 al día por cada uno, estos agentes rompe-sindicatos trabajaban en el piso del almacén, apartando a los trabajadores para conversaciones privadas. Se destacan por su ropa de oficina, y porque en general son blancos o latinos. Los que son bilingües se enfocaban en los trabajadores de habla hispana. Algunos dijeron que viajaban regularmente entre Nueva York y Bessemer, Alabama, donde también estaban tratando de socavar otra campaña sindical separada en instalaciones de Amazon, que allí es dirigida por el Sindicato de Minoristas, Mayoristas y Grandes Almacenes (RWDSU). (El RWDSU se quedó ligeramente rezagado en esa votación cuando se anunciaron los resultados el 31 de marzo. Pero 400 boletas impugnadas por la compañía o por el sindicato podrían inclinar la balanza en sentido contrario, y el resultado se resolverá en una próxima audiencia de la NLRB).

“Su tarea es operar en la oscuridad”, dijo Spence, refiriéndose a los antisindicales. “Cuando los desenmascaras es muy difícil para ellos hacer su trabajo”. Algunos eran amigables. Otros no lo eran. Cualquiera que fuera su disposición, su meta era contraponer a los trabajadores al sindicato, señaló, y en JFK8 el sindicato tuvo más éxito desenmascarando esta operación.

Spence y sus amigos reunieron toda la información que pudieron. Los consultores que tienen contacto directo con los trabajadores en una campaña de organización tienen que declarar sus honorarios al Departamento del Trabajo. Aunque estos documentos solo arrojan luz sobre el trabajo realizado en el pasado, Spence y sus amigos pudieron compilar expedientes poco halagüeños, para mostrarle a los trabajadores que los consultores se enriquecen “convenciendo a los pobres de que sigan siendo pobres”.

Los organizadores del ALU enseguida imprimieron volantes que identificaban a los más prolíficos rompe-sindicatos en el almacén, revelando su base de operaciones, que usualmente era muy lejos, y cuánto dinero habían ganado en campañas antisindicales. Los organizadores sindicales colocaron montones de estos volantes en las salas de descanso en todas las instalaciones para alertar a sus compañeros de trabajo sobre el monto que Amazon estaba gastando en su campaña antisindical.

Estos agentes rompe-sindicatos a sueldo a veces hacían todo lo posible por ocultar el nombre en sus insignias. Spence dijo que instó a los partidarios del sindicato a tratar de exponerlos por medio de chit-chat. Cuando un consultor llamado David, por ejemplo, se negó a divulgar su apellido, Spence lo encontró en una lista de almacenes de proveedores externos: David Acosta. La cuenta de Twitter del sindicato luego envió una “alerta antisindical” sobre Acosta, con su foto y los formularios de divulgación que enumeran sus honorarios.

Spence dijo que iba detrás de estos rompe-sindicatos en el almacén JFK8, dándole a los trabajadores copias de las declaraciones de estos consultores ante el Departamento del Trabajo, mostrando sus tarifas de $400 por hora.

“Les quedaban pelados los ojos”, dijo Spence, refiriéndose a los trabajadores. “‘¿Qué carajo? ¿Cómo consiguen trabajos de esos?’ Esa fue probablemente la mejor manera de desacreditarlos”.

Los organizadores sindicales tienen evidencia de que algunos de estos consultores violaron la ley laboral al hacer amenazas o interrogar a los trabajadores sobre sus simpatías sindicales, lo cual es ilegal. Comenzaron a presentar cargos por prácticas laborales injustas ante la NLRB.

Una cultura de audacia resultó crucial en JFK8. “Pudimos conseguir que muchos trabajadores hicieran declaraciones juradas”, dijo Spence. “Un componente importante de nuestra campaña fue ser valientes y no capitular ante el miedo”.

A medida que creció el apoyo al ALU creció en el JFK8, más trabajadores sumaron sus nombres a estas acusaciones, algo que los trabajadores a menudo temen hacer por temor a represalias. Según Spence, los rompe-sindicatos más agresivos comenzaron a moderar su comportamiento a medida que se acumulaban las declaraciones por prácticas laborales injustas, hablando menos directamente sobre el sindicato y más sobre el trabajo en Amazon.

Amazon aprendió algo de la experiencia en JFK8 y cambió sus tácticas con el tipo de rompe-sindicatos que desplegaron al otro lado de la calle, dijo Cusick. La mayoría de los rompe-sindicatos que la compañía utilizó en el LDJ5 eran gerentes de Amazon provenientes de otras instalaciones en todo el país, en lugar de consultores externos, lo que dificulta desacreditarlos como el ALU pudo hacer con éxito en el almacén JFK8.

“El sindicato seguirá presionando”

Reconociendo la derrota en LDJ5, el vicepresidente de organización del ALU, Derrick Palmer, dijo que el sindicato seguiría presionando. “Vamos a continuar abogando por los trabajadores, asegurándonos de que sus voces sean escuchadas”, dijo hoy a la prensa fuera de la oficina de la NLRB. “No hay forma de que esto nos detenga o que permitamos que esto nos derribe. Será todo lo contrario. Empujaremos 10 veces más duro”.

El vicepresidente de organización del ALU, Derrick Palmer, en la conferencia de prensa del 2 de mayo fuera de la oficina de Brooklyn de la NLRB. (Foto: Argiris Malapanis / Panorama-Mundial)

Mientras tanto, la victoria del ALU en el almacén JFK8 todavía está aguardando la certificación.

Amazon ha presentado 25 objeciones a los resultados en el JFK8. Además de desafiar las tácticas del sindicato, alegando que los organizadores del ALU “coaccionaron” a otros trabajadores para que votaran por el sindicato, Amazon también afirmó que la oficina regional de la junta laboral con sede en Brooklyn actuó de manera sesgada en su contra.

Según el abogado del ALU, Eric Milner, una vez que Amazon cuestionó la independencia de los funcionarios de la junta laboral, “realmente no tuvieron más remedio que transferir el caso fuera de la región para que una región diferente pudiera evaluar la conducta de Amazon”. El caso ha sido transferido a la región de Phoenix de la NLRB.

Milner también dijo que el ALU tiene pruebas sólidas de múltiples violaciones de la ley laboral que Amazon cometió durante las elecciones en el LDJ5. El sindicato tiene una semana para decidir si presenta objeciones a la conducta de la compañía en esta votación ante la NLRB. Si el ALU decide no impugnar el resultado, y la junta laboral certifica el voto anunciado en el LDJ5, el sindicato tendría que esperar 12 meses antes de poder presentar una nueva petición para realizar otra elección de representación.

Cuando un periodista le preguntó a Smalls por qué estaba luchando el sindicato, él declaró: “Seguridad laboral, salarios más altos, mejores opciones de licencia médica, descansos más largos, una pensión y una educación universitaria gratuita”.

Los trabajadores de Amazon en unas 150 instalaciones en todo el país han expresado interés en aprender las lecciones que el ALU ha podido extraer de sus experiencias en Nueva York para aplicarlas en sus lugares de trabajo, porque están luchando por los mismos objetivos, dijo Smalls.

“Nada ha cambiado”, dijo Smalls. “Seguimos adelante con nuestro llamado nacional”. Se trata de una conferencia telefónica de organización a nivel nacional que el ALU ha programado para junio.

El presidente del ALU, Chris Smalls, habla con los medios de comunicación frente a la oficina de la NLRB en Brooklyn el 2 de mayo.  (Foto: Argiris Malapanis / Panorama-Mundial)

Después de una larga y dura pelea, Smalls dijo que el ALU tomará un respiro para evaluar sus próximos pasos, y luego “volveremos a la pelea. Volveremos a levantarnos y sacudiremos el polvo de nuestros hombros. Esto es un maratón, no un sprint. Van a haber victorias y derrotas, pero vamos a vivir para pelear otro día. Soy un luchador. No voy a ninguna parte. Mi equipo es de luchadores. No van a ninguna parte. Vamos a mantener la cabeza en alto y seguir avanzando”.\


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