Los ataques de Irán y Hezbolá contra Israel hacen retroceder la causa palestina
Por Geoff Mirelowitz y Argiris Malapanis
El 1º de octubre, las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) invadieron el Líbano, la cuarta vez que Israel lo hace desde 1978.
La invasión terrestre ocurrió después de una osada escalada: la explosión de dispositivos electrónicos, intensos ataques aéreos israelíes y el asesinato de una serie de líderes de Hezbolá, entre ellos el secretario general del grupo, Hassan Nasrallah. La batalla entre Hezbolá e Israel comenzó cuando Hezbolá comenzó una campaña constante de misiles dirigidos contra Israel — con la correspondiente respuesta israelí — cuando éste invadió Gaza el pasado mes de octubre.

Al mismo tiempo, la guerra de Israel contra Gaza continúa, con más de 41 mil muertos, decenas de miles heridos, y el desplazamiento de casi toda la población de 2.3 millones de habitantes del territorio. También se han intensificado los ataques de las FDI y los colonos contra los palestinos en Cisjordania en el último año, mientras las tierras palestinas siguen siendo expropiadas.
“Israel está llevando a cabo una campaña de terror y destrucción que cada vez más ha acercado a toda la región a un estado de guerra total”, escribió la organización Jewish Voice for Peace [La Voz Judía por la Paz] en la revista The Wire. “Esta semana”, continuó, “Israel bombardeó Gaza, Líbano, Siria y Yemen en un solo día”.
ANÁLISIS DE NOTICIAS
Horas después de la invasión del Líbano, Irán lanzó 181 misiles balísticos contra Israel, intensificando la guerra tras bastidores entre los dos países. Teherán dijo que lo hacía en represalia por los asesinatos de Nasrallah, un aliado clave de Irán, de un alto comandante iraní que estaba con él, y del anterior líder de Hamas, Ismail Haniyeh, mientras se encontraba en Teherán en julio.
Israel informó de una sola muerte por el ataque iraní, irónicamente un palestino, Sameh al-Asali, cerca de Jericó, en Cisjordania.
En contraste, los ataques israelíes contra el Líbano han matado al menos a 1,263 personas en el país, la mayoría de ellas desde mediados de septiembre, y han desplazado a casi un millón.
El peligro de una nueva escalada
Israel declaró que dará respuesta al ataque de Irán. “Tenemos la capacidad de alcanzar y atacar cualquier punto del Medio Oriente”, dijo el jefe del Estado Mayor de las FDI, Herzi Halevi, el 2 de octubre.
Teherán también dijo que dará respuesta si Israel toma represalias. Hablando en Doha junto al emir de Qatar, el jeque Tamim bin Hamad al-Thani el 2 de octubre, y el presidente de Irán, Massoud Pezeshkian, dijo: “No nos quedó más remedio que responder. Si Israel quiere reaccionar, tendremos una respuesta más fuerte, esto es a lo que la República Islámica está comprometida”.
Cualquier nueva escalada de este tipo plantea terribles peligros para los trabajadores del Medio Oriente y del mundo.
La administración Biden indicó con palabras y hechos que apoya plenamente a Israel. Tras consultas con los líderes gubernamentales del Grupo de los 7 (G7) — Canadá, Francia, Alemania, Italia, Japón, Reino Unido y Estados Unidos — Biden dijo que todos los participantes en la llamada “acordaron que Israel tenía derecho a responder al ataque militar de Irán”, informó el New York Times.
Estados Unidos tiene 40 mil soldados desplegados en todo el Medio Oriente, anunció un titular del New York Times el 2 de octubre. “El Pentágono se estaba preparando para enviar miles de tropas estadounidenses más, incluidos tres escuadrones de aviones adicionales, al Medio Oriente”, informó el artículo. “Eso puso de relieve la magnitud de la presencia militar estadounidense en una región donde la guerra parece estar extendiéndose”.

Al mismo tiempo, en un comentario que refleja la preocupación de Washington de que una guerra más amplia pueda salirse rápidamente de su control, Biden dijo que se opone a cualquier plan israelí de bombardear las instalaciones de energía nuclear de Irán. A la pregunta de un periodista, respondió: “La respuesta es no. Los siete de nosotros [G7] estamos de acuerdo en que tienen derecho a responder, pero tienen que responder de manera proporcional”.
Queda por verse si ahora Israel le va a prestar más atención a los consejos de Biden que durante el año pasado.
Como informó el Times el 29 de septiembre, “aparte de congelar brevemente un cargamento de armas, Washington rara vez le ha dado seguimiento a sus críticas con consecuencias prácticas, y continúa proporcionando al gobierno del Sr. Netanyahu cobertura diplomática en Naciones Unidas y armas con un valor de miles de millones de dólares. Israel cuenta con un fuerte apoyo bipartidista en Estados Unidos, y con líderes demócratas y republicanos que actúan con cautela a la hora de criticar la política israelí, especialmente en el período previo a las elecciones presidenciales”.
Biden no ha sido consistente en abogar por la moderación israelí. Una declaración formal de la Casa Blanca tras el asesinato de Nasrallah declaró: “Su muerte por un ataque aéreo israelí constituye una medida de justicia para sus muchas víctimas, entre ellos miles de estadounidenses, israelíes y civiles libaneses”.
Tal hipocresía plantea la pregunta: ¿Quién más tiene derecho a exigir “una medida de justicia” para las muchas víctimas de las guerras de Estados Unidos en el extranjero o de la carnicería en curso por parte de Israel — que es posible gracias a los armamentos de Washington — en Gaza y en otros lugares?
Hezbolá e Irán obstaculizan la causa palestina
Los misiles lanzados contra Israel por Hezbolá e Irán no han hecho nada para ayudar, ni material ni políticamente, al pueblo palestino. Ni un solo cohete de este tipo en el último año ha frenado a las FDI de Israel en Gaza o en Cisjordania.

Por el contrario, ahora esos ataques le dieron a Israel un pretexto para extender esa carnicería al Líbano. Al intensificar su respuesta a la campaña de misiles de Hezbolá antes de su invasión, “Israel ha librado uno de los ataques aéreos más intensos de la guerra moderna”, informó el Times el 24 de septiembre.
Como Panorama-Mundial ha explicado anteriormente, la “retórica pro-palestina de Irán es parte de sus esfuerzos por apuntalar su propia influencia entre los iraníes, y entre otros que simpatizan con la lucha palestina”. El mismo artículo documentó el papel de Irán en el establecimiento de Hezbolá y la política reaccionaria compartida por el régimen iraní y su aliado en el Líbano.
“Hezbolá”, explicaba ese artículo, “es un partido político islamista chiita en el Líbano con una gran ala militar. Fue establecido por clérigos libaneses como parte de la oposición a la invasión israelí del Líbano en 1982. Adoptó el nombre de Hezbolá (‘El Partido de Alá’ o ‘El Partido de Dios’) elegido por el ayatolá Jomeini, el líder supremo de Irán en ese momento.
“Unos 1,500 instructores del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica iraní fueron fundamentales en la creación de la organización al ayudar a unificar a varios grupos chiitas. En los últimos 15 años, Hezbolá ha logrado elegir a un gran número de diputados al parlamento libanés. Su ala militar es reconocida como una fuerza armada legítima en el país.
“Hezbolá tiene como objetivo establecer un régimen teocrático islámico como el de Irán en el Líbano. Uno de los principales objetivos del grupo es la destrucción del Estado de Israel. La organización afirma que es anti sionista, no antisemita. Pero sus líderes niegan en voz alta el Holocausto nazi de los judíos durante la Segunda Guerra Mundial y a menudo han expresado teorías de conspiración antisemitas”.
En After Nasrallah [Después de Nasrallah], un artículo publicado este mes en la revista London Review of Books, el editor estadounidense de la revista, Adam Shatz, documenta el desarrollo político de Hezbolá, incluso su “intervención en la guerra siria en nombre de la dictadura de [Bashar al] Assad” que “ayudó a preservar el régimen de Assad”.
Las fuerzas de Nasrallah “hacían blanco de los soldados en su lucha contra Israel, pero no parecían hacer ningún esfuerzo por evitar bajas civiles en su campaña de tierra arrasada en Siria”, explicó Shatz. “Hezbolá no sólo perdió a miles de combatientes: el partido de la resistencia era ahora el partido de la contrainsurgencia contra sus compatriotas árabes”.
Esto es evidencia de que Hezbolá fue creado principalmente para promover las metas de la teocracia iraní en la región. El preservar a un régimen dictatorial en el vecino país de Siria mantiene abierta una vía terrestre para transportar fácilmente fondos, armamentos, consejeros militares, y personal desde y hacia Irán. Las declaraciones en defensa de la causa palestina, o de las masas árabes, no son más que una fachada falsa.
La libre determinación de Palestina es la cuestión clave
Los acontecimientos más recientes han planteado el verdadero peligro de una guerra entre Israel e Irán y de una guerra regional más amplia que podría extenderse más allá del Medio Oriente.
Sin embargo, la cuestión política clave es la misma planteada desde 1948 y aun antes: el derecho del pueblo palestino a la libre determinación.
El New York Times aludió a esto en su artículo del 29 de septiembre tras el asesinato de Nasrallah. “El asesinato de líderes libaneses en el Líbano”, escribió, “no resolverá el desafío más antiguo de Israel: su conflicto con los palestinos, que todavía buscan un estado soberano a pesar de las maniobras del señor Netanyahu contra Hezbolá”.
El diario citó a Ayman Odeh, un legislador palestino israelí, quien dijo en una publicación en las redes sociales: “Los gobiernos israelíes han estado realizando asesinatos durante décadas. Eso no promovió la seguridad ni detuvo ninguna guerra”.
Fawaz A. Gerges, un libanés-estadounidense profesor de relaciones internacionales en la London School of Economics subrayó este punto en The Rising Risk of a New Forever War [El riesgo creciente de una nueva guerra eterna].
“La ‘victoria total’ contra Hezbolá que el señor Netanyahu y su gabinete están buscando no traerá la seguridad absoluta que los israelíes quieren y necesitan”, escribió Gerges. “Cuando Israel decida poner fin a su campaña militar, lo que va a permanecer son los millones de árabes traumatizados que han visto cómo sus hermanos y hermanas de Palestina y el Líbano han sido masacrados con espantosa impunidad. Estos sentimientos no van a disminuir fácilmente.
“De no ser resueltas”, continuó Gerges, “las condiciones subyacentes que dieron lugar al conflicto actual — la subyugación de los palestinos por parte del gobierno israelí y la negación de un Estado palestino independiente — sólo fomentarán las condiciones para un nuevo conflicto. Bajo esas circunstancias, Israel se enfrentará continuamente a combatientes endurecidos que se han radicalizado por el sufrimiento que han impuesto”.
Israel fuera del Líbano y Gaza — Alto a la ayuda de Estados Unidos a Israel
El paso más inmediato que se necesita es darle fin de la agresión israelí, comenzando con la retirada de las FDI de Gaza y el Líbano. Todo aquél que apoye la meta palestina de lograr la autodeterminación también debería exigir el fin de la ayuda estadounidense a Israel, que es indispensable para continuar el genocidio que las FDI están propagando en la región.

Existe en todo el mundo un enorme apoyo por que ocurra un alto al fuego en Gaza. Esa necesidad urgente ha sido eclipsada por la escalada de la guerra en el Líbano por parte de Israel, la decisión de Irán de atacar directamente a Israel por segunda vez este año, y la amenaza de que se desate una guerra aún más amplia.
Sobre todo, el pueblo palestino necesita tanto un respiro como espacio político, algo que se ve impedido hoy por la guerra. Ese espacio es necesario para la reconstrucción económica y social, y para que pueda desarrollarse un nuevo liderazgo y una nueva estrategia.
Como explicó el profesor palestino-estadounidense Rashid Khalidi en una entrevista publicada en mayo en Jacobin, que fue reimpresa por Panorama-Mundial:
“Tiene que haber una reorganización fundamental del movimiento nacional palestino. Y tiene que haber un consenso unificado entre los palestinos. Este es un problema palestino. Israel, por su parte, tiene que superar su obsesión por la fuerza a la hora de tratar con los palestinos. Tiene que superar la idea de que en Israel solo hay un pueblo con derecho a la autodeterminación”.
Si te gustó este artículo, usa el enlace a continuación para suscribirte gratuitamente a Panorama-Mundial.
Anota en el espacio a continuación tu correo electrónico y haz clic en el botón SUSCRIBIRSE. Recibirás un mensaje con el enlace que necesitas usar para confirmar tu suscripción.
Categories: Palestina/Israel, Política Mundial