‘¿Dónde está la justicia para nosotros?’
Por Geoff Mirelowitz
Con su voto el 23 de octubre, los miembros en huelga del Distrito 751 de la Asociación Internacional de Maquinistas (IAM) rechazaron por un 64% la última oferta de contrato del gigante aeroespacial. El sindicato no dio a conocer cifras sobre cuántos de sus 33 mil miembros emitieron su voto. El titular del New York Times sobre la votación se refirió al rechazo como “rotundo”.
La huelga comenzó el 13 de septiembre después de que el 95% de los miembros del sindicato de Maquinistas rechazaran un contrato propuesto anteriormente y recomendado por los funcionarios de IAM; el 96% autorizó salir en huelga. Después de comenzar la huelga, Boeing se valió de los medios de comunicación para hacer una segunda oferta, en lugar de presentársela a los negociadores del sindicato. Esto enfureció a muchos obreros. Los funcionarios del sindicato se negaron a someter esa oferta a la votación de los miembros.
La tercera oferta de Boeing ofrecía mejores condiciones. Según el Seattle Times: “La última propuesta incluía un aumento salarial general del 35% durante el período del contrato de cuatro años, un aumento con respecto a las ofertas anteriores de Boeing, pero aún por debajo del aumento que algunos maquinistas querían ver. También aumentaba la contribución de la compañía a un plan de jubilación 401(k), garantizaba un bono anual del 4% y, de ser ratificado, agregaba un bono único de $7,000”.
Los funcionarios del IAM presentaron la propuesta a los miembros como una “digna de su consideración”, pero se negaron a recomendar que votaran a favor o en contra. Los trabajadores en huelga opinaron claramente que la propuesta era inadecuada y están decididos a obtener un mejor contrato.
Dos temas han surgido como centrales en esta huelga. Una es que las ganancias salariales ofrecidas por Boeing, aunque aparentemente sustanciales, no compensan la erosión de los salarios de los trabajadores en los 10 años transcurridos desde 2014 cuando Boeing impuso un contrato de concesión. “Los precios al consumidor en el área de Seattle han aumentado más del 40 por ciento en la última década, según datos federales”, informó el New York Times.
El huelguista Vaughn Johnson votó “No”, aunque le dijo al Wall Street Journal que la oferta de Boeing era una mejora. “Es la primera oferta verdadera de la compañía”, le dijo al Journal. Johnson, quien está casado y tiene un hijo de 2 años, dijo que el contrato habría traído el pago de los trabajadores a la par con la inflación desde el último contrato en 2014, pero no sentía como si fuera un aumento sustancial más allá de eso. “Suena bien, pero si se tiene en cuenta el poder adquisitivo, todavía me parece que no hemos obtenido un verdadero aumento”.

“La oferta no era lo suficientemente buena para la gente que tiene que mantener a una familia aquí”, dijo Melanie Marciniak al Seattle Times. Marciniak tiene 19 años y lleva poco más de un año trabajando en Boeing. Trabaja en las alas del 737 en la fábrica de Renton y vive con sus padres.
Alan Lewis, de 49 años, maquinista en el centro de distribución de repuestos en SeaTac durante 11 años, le dijo al periódico de Seattle que “no podría estar más feliz” con el resultado de la votación. “Creo que pueden darnos más”.
Varios trabajadores que votaron por aprobar la última oferta de contrato citaron preocupaciones sobre el futuro financiero de Boeing y expresaron preocupaciones de que no haya empleos a los que regresar.
Diana Truong, una veterana de 25 años en Boeing, citó esas razones en su decisión de votar sí. “Miren la economía”, le dijo al Seattle Times en el recinto sindical de Renton el 24 de octubre. “Está muy mal en este momento. Tienes suerte de tener un empleo”.
Rabia por la pérdida del plan de pensiones
El segundo tema que llevó a la mayoría de los maquinistas a votar en contra es la profunda ira por la pérdida del plan de pensiones de beneficios definidos que Boeing eliminó en el contrato de 2014. Los trabajadores no han olvidado las tácticas de mano dura de Boeing en ese momento, cuando amenazó con trasladar la futura producción de aviones fuera del área de Seattle si el IAM no aceptaba esa concesión.
La restauración de un plan de pensiones es “el corazón del asunto para muchos”, dijo el presidente del Distrito 751, Jon Holden, después de la votación.
“Boeing ha dicho que eso es una causa perdida”, informó el Seattle Times.
Como Panorama-Mundial ha informado anteriormente, “Boeing puso fin al plan de pensiones de pago fijo de larga data para los nuevos empleados y limitó los años de elegibilidad y los pagos para aquellos que conservaron los derechos de pensión. El nuevo plan que lo reemplazó consiste en modestos pagos de la compañía a una Cuenta Individual de Jubilación (IRA por sus siglas en inglés) para cada empleado.
“Esa propuesta primero fue rechazada y apenas sobrevivió en la segunda votación de los miembros con una mayoría del 51%. Los funcionarios sindicales locales se opusieron al acuerdo en la segunda votación. Ese voto le fue impuesto al Distrito 751 por altos funcionarios del sindicato internacional IAM”.
Esto lo subrayó un artículo del New York Times del 24 de octubre. “Muchos trabajadores han estado furiosos durante años por haber perdido eso”, señaló, “y algunos han dicho que sentían que Boeing los había intimidado para que aceptaran congelar la pensión. Los trabajadores también han estado enojados con la dirección de la matriz del sindicato, que dicen que programó la votación de manera tal que apoyaba la aprobación de la oferta”.

Este año, al recomendar la oferta inicial del contrato de Boeing, los funcionarios del Distrito 751 del IAM malinterpretaron el estado de ánimo en las filas, al igual que Boeing. En declaraciones a los periodistas después del rechazo más reciente del contrato, Holden reconoció: “Hay algunas heridas profundas”. Dijo que el sindicato podría explorar en las negociaciones lo que llamó programas híbridos de beneficios definidos.
Dirigiéndose a los miembros en la sede del sindicato del IAM, Holden dijo: “Hay mucho más trabajo por hacer. Presionaremos para volver a la mesa, presionaremos para que se presenten las demandas de los miembros lo más rápido que podamos”.
Los huelguistas reunidos allí coreaban: “¡Luchar, luchar!”
La crisis de Boeing es una ventaja para los trabajadores
“Sin un acuerdo, las fábricas que construyen los aviones 737, 767 y 777 permanecen inactivas, lo que socava aún más los ingresos de la compañía y corre el riesgo de causar más interrupciones en su cadena de suministro”, dijo el Wall Street Journal del 24 de octubre.
Los obreros en huelga parecen entender bien este punto, y muchos sienten que les da influencia para presionar a Boeing para que acepte un mayor número de sus demandas.
El Journal informó que la huelga de seis semanas “ha sumido al fabricante de aviones en un creciente peligro financiero“.
Boeing se enfrenta a “una infinidad de crisis legales, de fabricación y financieras, derivadas en parte de los accidentes mortales en dos de sus aviones 737 Max — uno en 2018 en Indonesia y otro en 2019 en Etiopía — que mataron a 346 personas”, informó el Washington Post del 24 de octubre.
“El fin de la huelga que comenzó el 13 de septiembre”, agregó el Post, “habría sido un paso adelante para Boeing, que está luchando por restaurar la confianza en su marca después de una serie de pasos falsos, incluido el reventón en el aire de un panel de la puerta en uno de sus aviones 737 Max en enero. Un voto en contra, sin embargo, ahora amenaza con estancar el esfuerzo de Boeing por recuperarse y agudizar sus problemas financieros”.
Las pérdidas de Boeing han sido asombrosas. Recientemente reportó una pérdida de 6,200 millones de dólares en el tercer trimestre de este año.
“Incluyendo este trimestre”, informó el Washington Post, “ha reportado pérdidas de más de 30 mil millones de dólares desde 2019”. Y agregó: “Los analistas estiman que la huelga, que ha paralizado la producción de algunos de los aviones más vendidos de la compañía… le está costando a Boeing mil millones de dólares al mes”.

Incluso antes de que los maquinistas rechazaran la última oferta de contrato de Boeing, los medios de comunicación de las grandes empresas ya estaban haciendo sonar la alarma sobre la crisis en Boeing y otros importantes fabricantes estadounidenses, como señal de un debilitamiento de la economía estadounidense en el mundo.
Las crisis en Boeing y en Intel son una emergencia nacional, decía un titular en el Wall Street Journal del 21 de octubre. “Las dos compañías alguna vez establecieron el estándar de clase mundial para la ingeniería y la fabricación. Sus problemas debilitan a Estados Unidos”, señalaba el subtítulo del artículo.
“Hace una generación, cualquier lista de los fabricantes más admirados de Estados Unidos hubiera incluido a Intel y a Boeing entre los primeros”, señaló el Journal.
“Hoy, ambos están contra las cuerdas. Intel ha suspendido sus dividendos, ha recortado puestos de trabajo y gastos de capital, y es un objetivo de adquisición. Boeing se ha visto perjudicada por investigaciones sobre accidentes y un percance en el aire, retrasos en la producción, y una huelga. Una fragmentación o bancarrota ya no son algo impensable“.
La recientemente nombrada CEO de Boeing, Kelly Ortberg, ha intentado responder a estas preocupaciones. A principios de este mes, anunció un plan para reducir la fuerza laboral en un 10%, o alrededor de 17 mil empleados. El plan de despidos de Boeing sugiere profundos recortes de empleos de cuello blanco, decía un titular del Seattle Times del 14 de octubre. “Aunque los despidos de maquinistas podrían llegar más tarde”, informó el periódico, “los recortes iniciales serán entre el personal de cuello blanco, entre ellos los ingenieros y los empleados asalariados no sindicalizados de todos los niveles hasta los vicepresidentes”.
Ortberg también ha anunciado planes para tratar de recaudar hasta 25 mil millones de dólares en nuevas inversiones de capital para Boeing. “La compañía”, informó el Seattle Times del 15 de octubre, “pidió permiso a los reguladores el martes de vender cualquier combinación de bonos y acciones, lo que se conoce como registro genérico. Boeing está tratando de apuntalar sus cuentas y aumentar su acceso al efectivo, tratando de evitar que los calificadores de sus bonos los recorten a la categoría de basura y tenga que enfrentar costos de endeudamiento mucho más altos”.
La compañía también ha buscado obtener “un nuevo contrato de crédito por separado… por 10 mil millones de dólares, lo que le da ‘acceso adicional a corto plazo a la liquidez mientras navegamos un entorno desafiante'”, escribió el Seattle Times.
La única solución es un contrato que las bases sindicales aprueben
Ninguna de estas medidas puede resolver la crisis de Boeing a menos que la huelga termine y los trabajadores comiencen a fabricar aviones de nuevo. Esa es la única forma en que la empresa puede obtener importantes nuevos ingresos y tener la esperanza de comenzar a restaurar la confianza de los inversores.
Ortberg parece ser consciente del dilema. “Ortberg dijo que estaba comprometida a restablecer la relación de la compañía con la fuerza laboral sindicalizada que es la responsable de armar los aviones”, informó el Seattle Times.
Queda por ver si se producirá tal “reset” [reajuste]. Pero se trata de palabras huecas hasta que Boeing presente una oferta de contrato que sea aceptable para las filas del sindicato, que demostraron claramente su determinación en ambos votos al rechazar las propuestas de Boeing.
La actitud de muchos trabajadores fue capturada en los comentarios de Kelly Day, quien ha ensamblado aviones en Boeing desde 1996. “Day mencionó a los anteriores líderes de Boeing y lo que ganan”, escribió el Seattle Times, “como el ex CEO Dave Calhoun, quien renunció a principios de este año y en 2023 recibió compensación por un valor de 23.6 millones de dólares”.
“¿Dónde está la justicia para nosotros?”, preguntó.

La propuesta de contrato más reciente se finalizó “después de que Boeing y la dirección sindical se reunieran por separado con la ministra del Trabajo en funciones, Julie Su, durante varios días en Seattle”, escribió el Seattle Times. Agregó que el presidente del Distrito 751, Holden, “dijo el miércoles por la noche después del voto por salir en huelga que volvería a pedirle ayuda a la Casa Blanca para negociar un acuerdo. No está claro cuándo ambas partes volverán a negociar”.
Una nueva súplica a la administración Biden no es una estrategia que pueda movilizar a las filas del sindicato para ejercer la máxima presión posible sobre Boeing. El resultado de dicha apelación es incierto.
Lo que ciertamente es necesario es un llamado dirigido al resto del movimiento obrero y a la opinión pública de todo el pueblo trabajador, pidiendo apoyo y la solidaridad activa para con la huelga.
Lo que está completamente claro es que la huelga continuará hasta que los miembros del sindicato estén satisfechos de que han podido adueñarse de todos los logros que son lo suficientemente fuertes para ganar hoy en día.
Geoff Mirelowitz fue un sindicalista activo durante más de 30 años, 17 de ellos como miembro del Local 845 del sindicato SMART en Seattle mientras trabajaba para la empresa ferroviaria Burlington Northern Santa Fe.
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Categories: Movimiento Obrero / Sindicatos
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