¡Estados Unidos fuera de Medio Oriente!
¡Israel fuera del Líbano!
Por Argiris Malapanis
Han pasado dos meses desde que los ejércitos aliados de Estados Unidos e Israel iniciaron su guerra contra Irán, una guerra de saqueo destinada a recuperar el acceso a los recursos de Irán, principalmente el petróleo y el gas natural, y para enfrentar la creciente influencia económica de China en la región y el mundo.
Como señaló Panorama-Mundial en su editorial de marzo, ¡Alto al bombardeo de Irán! ¡Ni una gota de sangre por petróleo!, “Calificado en tercer lugar después de Venezuela y Arabia Saudí, Irán se encuentra sobre de una de las mayores reservas de petróleo del mundo. Tomar el control de estos enormes activos pondría al ejército de Estados Unidos en una mejor posición para enfrentar una futura guerra con China, el principal competidor de Washington.
“Todo esto se hace a expensas de las personas de clase trabajadora y media en Irán y en toda la región”.
El número de muertos en Irán durante 40 días de implacables bombardeos por Estados Unidos e Israel alcanzó casi 3,500, entre ellos unos 1,500 civiles, según la Agencia de Noticias de la República Islámica (IRNA), el servicio estatal de noticias del país. Más de 25 mil han resultado heridos. Casi 8 mil edificios fueron gravemente dañados o destruidos en todo Irán, incluidos cientos de edificios residenciales, 60 centros educativos y 12 instalaciones médicas. Un misil Tomahawk norteamericano que fue lanzado contra a una escuela primaria de niñas en Minab, Irán, el primer día de la guerra, mató a 175 personas, la mayoría niños. La capital de Irán, Teherán, una ciudad de 9 millones de habitantes, ahora está marcada por destrucción, escombros y rascacielos bombardeados.

Los extensos ataques contra plantas de la industria siderúrgica, de farmacéuticos, y de otros rubros en Irán infligieron daños significativos a las industrias manufactureras del país. Muchos puentes, carreteras, líneas ferroviarias y depósitos de petróleo también han sido dañados o destruidos.
ANÁLISIS DE NOTICIAS
Estos hechos muestran que las afirmaciones de Estados Unidos e Israel de que su fuego estaba dirigido principalmente a instalaciones militares y la infraestructura de Irán son mentiras.
La campaña simultánea de bombardeos israelíes, y la invasión terrestre del Líbano, dirigidas contra Hezbolá, el aliado de Irán en Líbano, han causado más de 2,500 muertes, entre ellos cientos de niños, y más de 7,700 heridos. Más de 1.2 millones de personas han sido desplazadas. Miles de edificios han sido destruidos, particularmente en el sur del Líbano y en los suburbios del sur de Beirut, según la BBC News.
La carnicería israelí continúa, incluso después de que Israel y Líbano anunciaran un alto al fuego de 10 días el 16 de abril, que posteriormente se extendió por otras tres semanas. Tropas israelíes hoy ocupan gran parte del sur del Líbano, donde están llevando a cabo demoliciones a gran escala, nivelando pueblos enteros.



Ahí es donde los ataques israelíes mataron a la periodista libanesa Amal Khalil, y donde hirieron a la fotoreportera Zeinab Faraj el 22 de abril, sacudiendo el tenue alto el fuego. Los funcionarios en el Líbano dijeron que las dos fueron atacadas deliberadamente al buscar refugio en una casa después de que un ataque aéreo inicial golpeara el vehículo frente a ellas, matando a dos hombres.
La sorprendente resistencia de Irán
A pesar de la destrucción masiva y la degradación de sus capacidades militares, Irán ha sido capaz de infligir grandes daños a los activos militares estadounidenses y a las instalaciones petroleras y otras instalaciones en el Golfo de los países aliados a Washington.
Irán ha causado miles de millones de dólares en daños a bases militares y equipos estadounidenses en la región del Golfo.
A principios de abril, los informes indican pérdidas significativas de aeronaves estadounidenses durante la guerra, con estimaciones que oscilan entre 16 y más de 40, incluidos drones MQ-9, cazas F-15/F-35, transportes C-130 y helicópteros Black Hawk.
Las bases dañadas de Estados Unidos incluyen la Base Aérea de Al Dhafra y la base militar de Al Ruwais en los Emiratos Árabes Unidos (EAU); la Base Aérea Prince Sultan en Arabia Saudita; la Base Aérea Muwaffaq Salti en Jordania; Camp Arifjan, Camp Buehring y el puerto de Shuaiba en Kuwait; y la sede de la Quinta Flota de la Marina de Estados Unidos en Bahréin.
El Pentágono ha reconocido la muerte de 13 soldados y que han habido 140 heridos como resultado de esta guerra.
Irán también disparó 650 misiles balísticos contra Israel. Un número no insignificante de ellos evadió el escudo antimisiles del país, matando a 26 e hiriendo a casi 8 mil. Las defensas aéreas iraníes, supuestamente eliminadas, también derribaron más de una docena de drones israelíes.

Al mismo tiempo, misiles y drones iraníes golpearon instalaciones petroleras en los Emiratos Árabes Unidos, hicieron blanco del campo petrolífero de Shaybah de Arabia Saudita y dañaron la refinería y la infraestructura de desalinización de agua de Bahréin. La imagen de estas monarquías como prósperos y pacíficos imanes del turismo que dependen de Washington para su protección se ha socavado.
Pero lo más importante es lo que Irán ha hecho en el Estrecho de Ormuz — como colocar minas y otras amenazas al transporte marítimo — lo cual ha reducido el tráfico de petroleros y ha estrangulado el comercio del petróleo y el gas natural a través del Golfo Pérsico.
La mayor parte de las justificaciones que Estados Unidos ofreció para iniciar la guerra — que viró entre “cambio de régimen”, impedir que Irán desarrollara misiles balísticos intercontinentales capaces de llegar a los Estados Unidos, o provocar una rebelión popular contra Teherán — ya han sido abandonadas.
De hecho, muchos medios de comunicación en Estados Unidos ahora informan que un número sustancial de iraníes que a principios de enero arriesgaron sus vidas para manifestarse contra el régimen clerical ahora se están uniendo al gobierno o se mantienen al margen, dirigiendo su indignación a los ataques estadounidenses e israelíes.
“¿Realmente esperaba Trump que la gente se levantara contra el régimen mientras caían las bombas sobre sus cabezas? ¿Cree que podemos movilizar un levantamiento cuando estamos tan deprimidos que apenas podemos funcionar?” Eso es lo que Yassi, de 40 años, un residente de Teherán que trabaja en administración de empresas y participó en las protestas antigubernamentales en enero, le dijo al New York Times el 16 de marzo, en un ejemplo típico.

“Vi fotos del Palacio de Golestán y de la Plaza Naqshe Jahan de Isfahan dañadas por los ataques aéreos israelíes”, le dijo Yassi al Times el 11 de marzo. “Estaba furioso. Fiurioso. Es un escándalo que ataquen nuestros sitios culturales, nuestras queridas joyas. A ellos no les importa. Cada vez más, escucho de amigos y familiares que están perdiendo la esperanza. ¿Por qué libraron esta guerra?”
La grandilocuencia de Trump sobre “bombardear a Irán hasta que regrese a la Edad de Piedra” y “eliminar una civilización entera” en vísperas del alto al fuego del 8 de abril, el posterior colapso de las conversaciones de paz, y luego su extensión unilateral e indefinida del alto al fuego, demuestran que a Washington no le está yendo bien en esta guerra.
Hasta ahora el régimen iraní ha podido frustrar los objetivos de esta guerra iniciada por Estados Unidos e Israel.
Después de que la marina de Estados Unidos comenzó a hacer valer un bloqueo de los buques de carga iraníes dentro y fuera del Golfo Pérsico–y a extenderlo a aguas internacionales deteniendo, abordando y apoderándose de buques cisterna iraníes y otros buques comerciales tan lejos como el Océano Índico–Irán declaró acertadamente que el bloqueo era “un acto de guerra”. Denominó la incautación de sus barcos como “un acto de piratería” y tomó represalias abriendo fuego y abordando embarcaciones comerciales que intentaban cruzar el Estrecho de Ormuz. Teherán ha mantenido el estrecho efectivamente bajo su control y lo ha cerrado.

Además, Irán tiene cientos de barcos comerciales en su “flota fantasma”, varios de los cuales ya han evadido el bloqueo naval de Estados Unidos.
Debido a la ausencia de una estrategia coherente por parte de Estados Unidos, o mejor dicho, como no hay estrategia alguna, Irán está optando por tratar de sobrellevar el asalto del coloso militar estadounidense y su aliado israelí.
La guerra estadounidense: “mal concebida, mal planificada, mal ejecutada y, hasta ahora, fallida”
“No es demasiado pronto para ofrecer un juicio tentativo sobre el acto de mayor envergadura de la política exterior del presidente hasta la fecha: mal concebido, mal planificado, mal ejecutado y, hasta ahora, fallido”, declaró Gerard Baker, editor general del Wall Street Journal, en una columna en el diario conservador el 13 de abril.
“Normalmente uno no amenaza con acabar con la civilización del contrincante”, continuó Baker, un partidario de la guerra. “No solo porque una masacre masiva es un crimen de guerra y algo que Estados Unidos generalmente ha evitado. Uno no amenaza hacer cosas tan viles si no es necesario. Tú haces ese tipo de amenaza desesperada y trastornada solo si las cosas no van saliendo a tu manera.
“Ganar no suele requerir un chivo expiatorio, y mucho menos una manada de chivos expiatorios pastoreando en los pastizales hiperbólicos de la retórica presidencial. Solo los perdedores buscan a personas y a cosas a las que culpar. Así que culpar a los europeos — os mismos europeos que él dijo hace dos semanas que no eran aptos para el combate, los mismos europeos a cuyos gobiernos se ha comprometido a ayudar a reemplazar con partidos que buscan revertir esa “desaparición de la civilización” en el continente (¿cómo le funcionó eso en Hungría, señor vicepresidente?) — el culpar a estos europeos por no ayudar a terminar una guerra que él comenzó sin consultarlos es una señal de que no están ganando”.
Dada la imprevisibilidad y la propensión a actuar por el impulso del único hombre que dirige el asalto–Donald Trump, es imposible predecir cómo se desarrollará esta guerra en el futuro. Queda el riesgo de una escalada grave por Estados Unidos. Un tercer grupo de ataque con portaaviones estadounidenses llegó al Medio Oriente el 23 de abril, y no sabemos lo cerca que habrá llegado Trump de ordenar un ataque nuclear el 7 de abril.
Pero a corto plazo, la evaluación de Baker parece perfecta.
Irán puede aguantar el bloqueo naval por Estados Unidos durante un tiempo. Tiene otras rutas que puede utilizar para el comercio, incluyendo el flete aéreo y corredores terrestres, especialmente con China a través de Pakistán. La “contribución de China toma la forma de una transferencia constante de materiales industriales, componentes tecnológicos y sistemas habilitados de precisión”, informó decode39.com el 24 de abril.
Teherán también está recibiendo ayuda significativa de China en el frente militar. Pekín está proporcionando a las fuerzas armadas iraníes mapas detallados de las ubicaciones y el movimiento de las fuerzas estadounidenses e israelíes en todo el Medio Oriente.


“Desde que Estados Unidos e Israel lanzaron ataques contra Irán a finales de febrero, las imágenes satelitales chinas de la zona de conflicto han proliferado, potencialmente brindándole orientación a Teherán y a otros adversarios estadounidenses sobre el campo de batalla”, informó un artículo en el Wall Street Journal del 23 de abril.
El impacto sobre la economía mundial
La total indiferencia de Trump a las consecuencias de las acciones de su gobierno, excepto las que pueden afectarlo a él y a su familia personalmente, hace probable que las devastadoras consecuencias de esta guerra sobre la economía mundial van a reverberar por un tiempo, y probablemente van a empeorar.
Estas incluyen aumentos en los precios del gas natural, el diésel, el combustible para aviones y otros subproductos del petróleo, lo cual impulsa tendencias inflacionarias, especialmente en África y Asia. El impacto de la guerra se ha traducido hasta ahora en lo siguiente (la lista es parcial):
- Pérdidas del Producto Interno Bruto (PIB): El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo estima pérdidas de producción regional entre 97 mil millones de dólares y 299 mil millones de dólares, lo que podría sumergir a 8.8 millones de personas en la pobreza.
- Cierres industriales y otras interrupciones: La escasez de gas natural líquido y helio (del cual Qatar produce el 30% de la producción mundial) ha causado cierres forzosos en el sector de semiconductores en Taiwán y en los centros de fabricación de Corea del Sur. El mercado mundial de aluminio está experimentando un evento de “cisne negro”, ya que la guerra ha desencadenado un shock de suministro que probablemente conducirá a una gran escasez este año; el Medio Oriente representa aproximadamente el 9 % del suministro mundial estimado de aluminio, un material clave para las industrias de transporte, construcción y embalaje.
- Aviación y logística: La escasez de combustible para aviones ha provocado cancelaciones generalizadas de vuelos y recargos de emergencia en el sudeste asiático y Oceanía. A Europa le quedan “tal vez seis semanas más o menos” de suministros de combustible para aviones, dijo el jefe de la Agencia Internacional de Energía del continente el 16 de abril, advirtiendo de posibles cancelaciones de vuelos “pronto” si los suministros de petróleo siguen bloqueados por la guerra. Lufthansa, la principal aerolínea alemana, dijo que recortaría 20 mil vuelos en los próximos seis meses para ahorrar combustible para aviones.
- Inseguridad alimentaria: El aumento de los costos de diesel y fertilizantes (los precios de la urea aumentaron un 34%) está obligando a los agricultores de Tailandia, Vietnam e India a reducir la siembra, amenazando las cosechas de arroz y trigo de 2026.

Las mismas tendencias se están sientiendo dentro de Estados Unidos, aunque no tan agudamente como en el resto del mundo. Los precios más altos de la gasolina y el aumento de los costos del diesel y los fertilizantes están afectando negativamente a la mayoría de las personas que trabajan, especialmente a los pequeños agricultores, y empujando a las aerolíneas de bajo costo a la quiebra. Estas dificultades están contribuyendo a la creciente impopularidad de la guerra en Estados Unidos. La inquietud sobre la guerra también está comenzando a aumentar en el ejército de Estados Unidos.
Las teorías antisemitas de conspiración
Este giro de los acontecimientos está ampliando una brecha dentro del movimiento Make America Great Again (MAGA), en el seno de la base de Trump. Pero los antiguos ultra fanáticos de Trump, ahora convertidos en ultra críticos, siguen siendo ultra-derechistas vendiendo en voz alta teorías de conspiración antisemitas que son peligrosas para la clase trabajadora.
“Trump, implican fuertemente, ha sido comprometido — tal vez incluso chantajeado y amenazado físicamente — por fuerzas sionistas o globalistas que buscan la destrucción deliberada de Estados Unidos”, dijo Michelle Goldberg en una columna de opinión en el New York Times el 24 de abril.
Ella estaba listando las razones tras la disculpa de Tucker Carlson por sus previas exaltaciones de Trump. Carlson es el ex comentarista de Fox News que desde 2023 presenta el programa de entrevistas de derecha “Tucker on X” y “The Tucker Carlson Show”. Carlson ofreció su “remordimiento” en un podcast donde sostuvo una larga conversación con su hermano, Buckley, quien había sido un escritor de los discursos de Trump.
“En el podcast de Tucker, Buckley describió cómo Estados Unidos está siendo socavado sistemáticamente por medio de las protestas sobre George Floyd, la migración masiva y ahora la guerra con Irán”, señaló Goldberg.
“Después de la Primera Guerra Mundial, cuando Alemania se humilló a sí misma en una guerra que comenzó, los populistas de derecha abrazaron la Dolchstosslegende, o el mito de la puñalada por la espalda, culpando a los judíos por la derrota de su país. Ahora, mientras la derecha estadounidense contempla la catástrofe totalmente previsible que un Trump desenfrenado le ha causado a Estados Unidos, algunos están creando un nuevo mito de la puñalada por la espalda sobre el sionismo para darle sentido”, continuó Goldberg.
“Sentimientos de esta índole, al margen de la política de la derecha de hoy, pueden convertirse en una ola de odio contra los judíos si la guerra no le sale bien a la Casa Blanca”, advirtió el editorial de Panorama-Mundial del 7 de marzo. De hecho, la guerra no le está saliendo bien a la Casa Blanca.
Como dijo el boletín de Jewish Currents (Corientes Judíos) del 3 de marzo, estas teorías de conspiración están “configurando a los judíos estadounidenses para que asuman la culpa si la guerra sale mal, como parece destinada a hacer. Aunque los judíos de izquierda y progresistas han tratado de distinguir entre los judíos e Israel en la imaginación estadounidense, las principales instituciones judías han hecho todo lo posible por confundir el tema, confundiendo la crítica contra Israel con el antisemitismo”.
Los fascistas y los ultraderechas siempre revierten al odio contra los judíos, una de las teorías de conspiración más antiguas del mundo. La falsa afirmación hecha por el liderazgo israelí de que habla y actúa por todos los judíos ayuda a permitirlo.
Para aquellos que exigen el fin de la guerra contra Irán por Estados Unidos e Israel, es esencial ver que Carlson y compañía no son nuestros aliados. Son nuestros enemigos mortales.
Ésta es una razón más para organizar protestas contra la guerra
Esta guerra ha expuesto una vez más cómo el imperialismo estadounidense se ha ido deslizando de su posición anteriormente incuestionable como la principal potencia económica y militar del mundo.
En lugar de repetir la rápida victoria que obtuvo en Venezuela en enero, el masivo ejército estadounidense, tecnológicamente superior y supuestamente invencible, ahora está sumido en otra guerra en el Medio Oriente. La posición de Washington entre sus aliados europeos está siendo socavada. El imperio yanqui ha entrado en un conflicto más claro con China. Y la oposición a las ambiciones imperiales de Trump ha crecido en el frente doméstico.
Además, esta guerra ha frenado las perspectivas de Washington de asumir rápidamente a otro adversario más cerca de casa. Trump ha amenazado repetidamente que Cuba es la siguiente en la lista de objetivos de Estados Unidos. “Podemos pasar por Cuba después de que terminemos con [Irán]”, dijo el 13 de abril.

Pero la resistencia de Irán está empantanando la máquina de guerra de Estados Unidos, brindándole un respiro muy necesario a Cuba revolucionaria, sitiada por la guerra económica de Washington desde hace décadas, e intensificada recientemente por el bloqueo petrolero impuesto por Estados Unidos.
Otro petrolero ruso, el Universal, se dirige a la nación caribeña, acompañado por una fragata rusa. Si logra alcanzar a Cuba para su llegada prevista el 5 de mayo, sería la segunda vez en aproximadamente un mes que Moscú rompe el bloqueo de Estados Unidos. A pesar de que eso seguiría siendo una gota en la cubeta, ya que Cuba necesita ocho petroleros de este tipo al mes para satisfacer sus necesidades, es una señal en la dirección correcta. No puede darse por hecho que esto estaría ocurriendo si el ejército estadounidense no estuviera empantanado en todo el mundo.
Una razón más para organizar protestas que exijan: ¡EE.UU. fuera del Medio Oriente! ¡Israel fuera del Líbano!

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Categories: Política Mundial
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