Derechos Democráticos

Los Uhuru 3 entablan apelación para revocar su condena por cargos de conspiración


‘El ataque al derecho de los negros a la Primera Enmienda es un ataque contra todos’



El 29 de julio de 2022, el FBI llevó a cabo redadas violentas antes del amanecer, estilo militar, simultáneamente en siete hogares y oficinas del Movimiento Uhuru por la Libertad y del Partido Socialista Popular Africano (APSP) en St. Louis, Missouri, y en St. Petersburg, Florida. Incluyeron la casa en St. Louis del presidente de APSP, Omali Yeshitela, y la estación de radio del grupo, Black Power 96.3 FM.

La supuesta justificación para las redadas fue que el APSP estaba difundiendo “propaganda rusa” e interfiriendo en las elecciones estadounidenses al difundir su opinión sobre la guerra en Ucrania. Las redadas y el posterior juicio de tres de los líderes del movimiento Uhuru fueron un claro ataque al derecho a la libertad de expresión consagrado en la Primera Enmienda de la constitución de Estados Unidos.

“El Movimiento Uhuru tiene más de 50 años de trabajo abogando por la liberación y unificación de África y por los pueblos africanos que han sido dispersados por la fuerza en todas partes”, explica el sitio web de Hands Off Uhuru [Manos Fuera de Uhuru]. El grupo panafricanista tiene un largo historial exigiendo reparaciones por la esclavitud y es un crítico vocal de la política exterior de Estados Unidos.

“[El gobierno ve] en el Partido Socialista Popular Africano a una vanguardia de la lucha por la liberación de nuestro pueblo”, dijo Yeshitela tras las redadas de 2022. “Ven que no solo por lo que hacemos aquí en Estados Unidos, sino porque tenemos la osadía de hacer como Garvey, de hacer como Malcolm X,[1] y de retomar la lucha de los negros alrededor del mundo”.

Omali (izquierda) y Ona Zene’ Yeshitela hablan tras la redada al amanecer de su casa en St. Louis el 29 de julio de 2022. (Captura de pantalla: Burning Spear)

En diciembre de 2024, Yeshitela, Penny Hess y Jesse Nevel — los Uhuru 3, como se les conoce — fueron absueltos de cargos de haber actuado como agentes de una potencia extranjera, en este caso Rusia, y de interferir en las elecciones. Sin embargo, el jurado los declaró culpables de conspiración para actuar como agentes de una potencia extranjera.

El tergiversar la opinión política y las actividades de protesta para enmarcarlas como una supuesta conspiración es el mismo método que el gobierno federal está usando contra quienes alzan la voz contra el genocidio en Palestina y contra las redadas de Inmigración y Control de Aduanas para sofocar la disidencia. Y es el mismo argumento que Washington ha expuesto más recientemente en un documento del Departamento de Estado del 27 de julio de 2026, Cuba: La Capital del Comunismo del Siglo XXI, que está dirigido contra todo el que se oponga al bloqueo estadounidense contra la nación isleña.

Panorama-Mundial publica un relato de primera mano de las recientes audiencias judiciales en el caso de los Uhuru 3 para la información de nuestros lectores. El artículo apareció primero en español en el sitio web de la revista Trabajadores, el periódico de la Central de Trabajadores de Cuba (CTC). El texto, los titulares y subtítulos que siguen son del original. Las fotos y notas son de Panorama-Mundial.

— Redacción de Panorama-Mundial

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Caso histórico de la Primera Enmienda sobre los ‘Uhuru 3’ en el Tribunal Federal

Publicado el 27 julio, 2026 • 18:33

Por Mark Friedman, Asociación Internacional de Maquinistas (IAM), Comité LA Hands-off Cuba (Manos fuera de Cuba de Los Ángeles).

El 22 de julio de 2026, en Atlanta, tres jueces federales del Tribunal de Apelaciones del 11.º Circuito escucharon los argumentos orales en la apelación contra la condena de 2024 — considerada inconstitucional — por conspiración impuesta a los “Uhuru 3”, miembros o simpatizantes del Partido Socialista del Pueblo Africano (APSP, por sus siglas en inglés), una organización internacional. Más de 80 partidarios de los Uhuru 3 abarrotaron la sala del tribunal en Atlanta.

El caso comenzó cuando equipos SWAT y el FBI realizaron una redada en la vivienda de Omali Yeshitela y su pareja; saquearon el lugar y se incautaron de computadoras y miles de páginas de documentos sobre la historia de la organización y sus actividades.

En 2024, un jurado de Tampa absolvió al presidente del APSP, Omali Yeshitela, y a dos simpatizantes blancos — Penny Hess y Jesse Nevel — de la acusación de actuar como agentes de Rusia; sin embargo, de manera contradictoria, los condenó por un cargo secundario y falso de conspiración por “no registrarse como agentes de una nación extranjera” bajo la Ley de Registro de Agentes Extranjeros (FARA).

Los 3 de Uhuru — (de izquierda a derecha) Omali Yeshitela, Jesse Nevel, y Penny Hess — después de que fueran desestimados los cargos de actuar como agentes de una potencia externa en diciembre del 2024. (Foto: Burning Spear)

No obstante, políticamente, la causa de la acusación radicaba en que habían expresado opiniones contrarias al apoyo de EE.UU. a Ucrania y críticas al trato que EE.UU. ha dado a la población negra durante décadas.

Durante el juicio de 2024, el equipo legal de los Uhuru 3 convenció al jurado de que las opiniones expresadas por Yeshitela eran propias y no dictadas por el gobierno ruso, presentando pruebas impresas y en video del activismo de Yeshitela a lo largo de décadas.

El Departamento de Justicia había argumentado que los Uhuru 3 se dedicaban a difundir desinformación, “incluso si la información es veraz, pero hace que el gobierno quede mal”. Asimismo, alegó que Yeshitela había viajado dos veces a Rusia para asistir a conferencias y había aceptado una donación de 5.000 dólares, distribuida a lo largo de varios años, por parte de una ONG rusa.

La apelación contra la condena de los Uhuru 3 por el cargo menor de conspiración se presentó el 16 de junio de 2025. En ella se argumentaba que debía revocarse el fallo del tribunal inferior, el cual sostenía que el discurso político legítimo pierde la protección de la Primera Enmienda cuando se alega que quien lo emite es un agente ruso.

Esta campaña de resistencia en defensa de la libertad de expresión ha recabado apoyo nacional e internacional de defensores de la Primera Enmienda y activistas por la justicia social de todo el espectro político, incluyendo el National Lawyers Guild, el Civil Liberties Defense Center, la National Conference of Black Lawyers, el Center for Political Innovation, el U.S. Peace Council, el Dr. Cornel West, Jimmy Dore, Max Blumenthal, el Dr. Gerald Horne e inclusoTucker Carlson. Se enviaron al juez cartas de apoyo de personas de 56 países y 48 estados. Los acusados ​​fueron condenados a tres años de libertad condicional, 300 horas de servicio comunitario y restricciones de viaje.

En su moción de desestimación, los abogados de los “Uhuru 3” argumentaron: “El gobierno está utilizando aquí una ley penal federal para procesar a miembros de un grupo activista por su discurso político y su activismo en oposición a la política exterior de EE.UU.  Al hacerlo, este procesamiento ataca el núcleo mismo de la Primera Enmienda”.

“Este es el primer caso en el que el gobierno ha utilizado la ley que penaliza a los agentes extranjeros no registrados (18 USC §951) para atacar discursos políticos o disidentes. En resumen, si son condenados, se revertirán más de ocho décadas de precedentes de la Corte Suprema que prohíben al gobierno atacar el discurso político disidente y la disidencia”, declaró el abogado principal, Leonard Goodman.

Un procesamiento que no es “neutral respecto al contenido”

La audiencia de alegatos orales duró menos de treinta minutos. El abogado de los Uhuru 3, Goodman, comenzó diciendo: “Este es un caso inédito. Es la primera vez que se utiliza la Sección 951 para atacar directamente el discurso. La acusación formal no alega que ninguno de estos acusados ​​conspirara para cometer espionaje o destruir propiedades. Más bien, la acusación imputa una conspiración para difundir discurso político prorruso, descrito en el escrito de acusación como ‘propaganda y desinformación’ rusa”.

Leonard Goodman, abogado de los líderes del Partido Socialista del Pueblo Africano Omali Yeshitela, Penny Hess, y Jesse Nevel, habla el miércoles frente al Tribunal de Apelaciones del 11º Circuito de EE.UU. en Atlanta tras pedirle a un panel de tres jueces que anulara las condenas de sus clientes. (Foto: Estela Muñoz / Atlanta Journal-Constitution)

El juez presidente Pryor intervino: “Esta acusación parece implicar necesariamente el discurso, pero la verdadera pregunta es: ¿es el delito — es decir, la falta de registro al actuar como agente de un gobierno extranjero — neutral respecto al contenido? A mí me parece que sí. Puede que las actividades de expresión en nombre de ese Estado extranjero sirvan como prueba de que usted es un agente que no se ha registrado”. Al hablar con los periodistas cuando los miembros del grupo “Uhuru 3” y sus partidarios salían del tribunal federal de Atlanta, el presidente Omali declaró: “La fiscalía no tenía una explicación razonable de por qué enfrentábamos cargos de conspiración cuando el jurado nos había declarado inocentes del cargo principal”.

Y añadió: “Nadie en este país tiene un vínculo mayor con la lucha por la libertad de expresión que la población negra. Cuando se aprobó la Carta de Derechos en 1791, las personas de origen africano eran consideradas propiedad; no teníamos derechos. No se daba por sentado que aquello fuera para nosotros… Cuando vienen por nosotros por cuestiones de libertad de expresión — libertad que nunca tuvimos —, no solo vienen por nosotros: vienen por ustedes. Vienen por todos”.

En la sesión informativa posterior

Ángela Reaney, hablando en una reunión informativa con sus seguidores, dijo: “Debemos resistir la idea de que tenemos que acatar las normas… el APSP tiene la valentía de decir lo que quiere y eso no se puede criminalizar. Si perdemos hoy, simplemente significa que tendremos la oportunidad de lograr un mayor impacto en la Corte Suprema”.

El abogado Mutaqee Akbar, defensor legal de Jesse Nevel (miembro del grupo “Uhuru 3”), añadió: “Esto ocurre solo cuando uno se pronuncia en contra de aquello sobre lo que el gobierno dice que no debemos hablar. El hecho de que esto sea injusto solo significa que debemos seguir luchando. La lucha continúa”.

En un mitin celebrado la víspera de las audiencias judiciales, Omali Yeshitela declaró: “Nos mantenemos firmes del lado de los oprimidos, sin pedir disculpas… nos atacaron por impulsar la lucha contra el colonialismo”. Hizo referencia a un reciente documento de 100 páginas del gobierno de EE. UU. en el que se alegaba que Cuba albergaba una red terrorista internacional — en la que habrían participado figuras como Robert F. Williams y Assata Shakur[2] — y se afirmaba que “los cubanos son el problema; el socialismo es el problema”.

Partidarios se reunieron el 22 de julio, 2026, para escuchar a los 3 de Uhuru antes de la audiencia en la corte para apelar su condena de diciembre, 2024, bajo cargos de conspiración. (Foto: Mark Friedman)

Goodman señaló: “Esta es una batalla en defensa de la Primera Enmienda que ataca la libertad de expresión; se alega una conspiración para difundir propaganda rusa. El gobierno no procedió mediante una notificación de la FARA [Ley de Registro de Agentes Extranjeros], sino desplegando equipos SWAT. No existen pruebas de que los acusados ​​actuaran bajo la dirección o el control de Rusia”.

Diversas organizaciones y personalidades destacadas expresaron su solidaridad. Entre ellas figuraban la Conferencia Nacional de Abogados Negros (National Conference of Black Lawyers), estudiantes de facultades de Derecho locales, veteranos activistas del Comité Coordinador Estudiantil No Violento (SNCC) del movimiento por los derechos civiles, así como grupos de liberación negra y organizaciones comunitarias.

Brenda López, en representación de los comités “US Hands Off Cuba” (EE. UU., ¡Manos fuera de Cuba!), reconoció el apoyo histórico del APSP a Cuba, así como su participación en el liderazgo de la campaña “Hands Off Cuba” y en delegaciones a la isla. “Cuba representa una amenaza; ellos brindan solidaridad al movimiento negro de aquí y a las luchas internacionales.

¿Quién estuvo allí para defender a Angola de la invasión del apartheid sudafricano y lograr la liberación de Mandela? Fue Cuba. Nuestros movimientos están interconectados: si van por uno de nosotros, van por todos.

El macartismo está resurgiendo. Las organizaciones y activistas solidarios con Cuba deben sumarse a esta defensa, porque el gobierno utilizará el mismo argumento: que actuamos como agentes de Cuba simplemente por decir la verdad sobre su revolución”.

“¡Manos fuera de Uhuru! ¡Manos fuera de Cuba! Cuba sí, bloqueo no”.


NOTAS

[1] Marcus Garvey (1887 – 1940) fue un activista político jamaiquino y fundador y primer presidente general de la Asociación Universal para la Mejora de los Negros y la Liga de Comunidades Africanas (UNIA), a través de las cuales se declaró Presidente Provisional de África. Garvey fue un nacionalista negro y panafricanista, que abogaba por una África unificada y el orgullo racial.

Garvey emigró a Estados Unidos en 1916, donde comenzó a organizar un capítulo de la UNIA. En 1922, fue encarcelado por cargos de fraude postal; su sentencia fue conmutada en 1927 y fue deportado de regreso a Jamaica.

Malcolm X, nacido en Omaha, Nebraska, en 1925, emergió como el líder destacado de la lucha popular por la liberación negra en Estados Unidos, uno de los acontecimientos políticos más importantes de la segunda mitad del siglo XX.

De joven, en prisión acusado de delitos menores, Malcolm comenzó a estudiar seriamente, adoptó el Islam como religión y se unió a The Nation of Islam — una organización religiosa burguesa-nacionalista. Tras ser liberado de prisión, se convirtió en ministro de The Nation y en uno de sus portavoces más destacados.

Sin embargo, Malcolm llegó a la conclusión de que la visión de la Nación no ofrecía una trayectoria política que pudiera liberar a sus hermanos/as de la discriminación y opresión racistas. Como señaló tras su ruptura pública con la organización en marzo de 1964, esta “no participaba en la política” y su jerarquía, liderada por Elijah Muhammad, estaba “motivada principalmente por proteger sus intereses propios”.

En abril de 1964, Malcolm formó la Organización de la Unidad Afroamericana (OAAU) y adoptó una perspectiva que llegó a conocerse como Nacionalismo Negro. Pero su voz se convirtió cada vez más en la de un líder revolucionario de la clase trabajadora y sus aliados.

Malcolm X fue asesinado el 21 de febrero de 1965. Aunque miembros de la Nación del Islam fueron formalmente acusados, persisten hasta hoy las acusaciones de que el Departamento de Policía de Nueva York, la CIA y el FBI jugaron un papel en su asesinato.

[2] Robert F. Williams nació en Monroe, Carolina del Norte, en 1925. De joven, se unió a la “Gran Migración” hacia el norte y comenzó a trabajar en las fábricas de Detroit. Después de ser reclutado en 1944, Williams sirvió en el ejército hasta el final de la Segunda Guerra Mundial, cuando regresó a Monroe.

Allí se involucró en la lucha por dar fin a la segregación en su pueblo, convirtiéndose en presidente de la Asociación Nacional para el Avance de las Personas de Color (NAACP). Pero en ese pueblo de apenas 12 mil habitantes había un capítulo del Ku Klux Klan de casi 7,500 personas. Frente a la violencia del Klan — y de la policía — contra la comunidad negra, Williams se convirtió en un defensor del derecho de su pueblo a la autodefensa armada.

En 1959, una pareja blanca — conocidos racistas — tomaron parte en una confrontación con una multitud enfurecida en el vecindario de Williams. Ellos buscaron refugio en su casa, pero luego lo acusaron de haberlos “secuestrado”. Enfrentando una orden federal, Williams dejó Carolina del Norte y finalmente terminó en Cuba en 1961. Regresó para enfrentar cargos en 1969… El caso fue desestimado a petición de los fiscales en 1975.

Assata Shakur nació en la ciudad de Nueva York en 1947. Era integrante del Partido Panteras Negras y del Ejército de Liberación Negra. En 1973 fue acusada de asesinato tras un tiroteo en la autopista de peaje de Nueva Jersey que dejó muertos a uno de sus amigos y a un policía estatal de Nueva Jersey. La propia Shakur resultó gravemente herida en el asiento del auto. Fue sentenciada a cadena perpetua más 33 años, aunque no hubo evidencia que la vinculara con las armas que se usaron y a la defensa se le negó el derecho a presentar pruebas de que la detención de tráfico fue motivada políticamente.

En 1979, con la ayuda de sus compañeros, Shakur escapó de prisión y finalmente encontró refugio en Cuba en 1984. El gobierno cubano reconoció a Shakur como prisionera política, atacada por sus puntos de vista políticos y su activismo en el movimiento de liberación negra, y — en consonancia con el derecho internacional — la acogió, otorgándole asilo y residencia permanente. Pasó los 40 años siguientes en la isla, libre pero bajo una recompensa de 2 millones de dólares por su cabeza. Enseñó inglés, expresándose a través del arte y trabajando en varios proyectos que reunieron a personas negras de todo el mundo.

Shakur murió en La Habana en 2025.


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