El artículo a continuación fue publicado por primera vez el 28 de julio de 2026 en el sitio web de cubaperiodistas.cu. El autor, Enrique Ubieta Gómez, es editor de Cuba Socialista, la revista teórica del Partido Comunista de Cuba.
Ubieta Gómez habla sobre la actual crisis económica y social en Cuba, las medidas recientes que el gobierno cubano adoptó en un intento de enfrentar esta grave situación, y la coyuntura internacional.
Publicamos este artículo para la información de nuestros lectores. El titular y el texto que siguen son del original. Los subtítulos, las fotos y las notas son de Panorama-Mundial.
Debido a su extensión, publicamos el artículo en dos partes, la primera de las cuales sigue.
— La redacción de Panorama-Mundial
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(Esta es la primera de dos partes. La segunda puede encontrarse en la Parte II. )
Cuba en la encrucijada del ‘nuevo orden trumpista/fascista’
El diálogo como una operación mediática
La primera premisa de estas reflexiones es categórica: el gobierno de Trump jamás ha querido dialogar con Cuba. Su propuesta de diálogo, asumida en principio por Cuba, es una finta para desamarrar el nudo gordiano de la resistencia popular y del prestigio internacional que hemos ganado en décadas de consecuencia, una fina operación política y mediática para deslegitimar la Revolución, hacia afuera y hacia adentro.
Para el actual gobierno de los Estados Unidos, la única solución posible es la destrucción, la sumisión total de la isla rebelde. Enemigos y amigos (que se atienen al manual de la vieja diplomacia) piden que cese la amenaza militar sobre la isla y que el conflicto se solucione por la vía pacífica, lo que significa negociar una salida. Pero los caminos están obstruidos en tanto la salida es inaceptable. Y una parte importante de la Humanidad (los pueblos, y yo diría que muchos gobiernos afectados por la política caótica de Washington), aspira en secreto a que Cuba resista.
En la historia de los pueblos, como en la de los individuos, hay un punto de no retorno. Si un pueblo desafía los mayores poderes hasta el punto de que su propia existencia peligra (“los que van a morir te saludan”, retaba Fidel[1] a Bush hijo, que amenazaba al país), no puede retroceder. Además del caso venezolano, me viene a la mente la traición de Syriza al pueblo griego, que después de consultarlo y recibir su respaldo para el repudio de la deuda, optó por ceder ante la presión europea.[2] En ambos casos (Venezuela y Grecia) sus autoridades adujeron que lo hacían para impedir una masacre o una hambruna.
¿Cuáles han sido las matrices de opinión que el imperialismo ha construido para su actual campaña mediática? Hablo de una estrategia para dividir y desacreditar a la Revolución, y para deslegitimar al presidente Díaz Canel,[3] basada en mentiras, medias verdades y hechos manipulados.
Todas están enlazadas: la presentación de Cuba como Estado fallido, necesitado de apoyos externos para sobrevivir, como el de la Unión Soviética o Venezuela, y a la presentación de la actual crisis extrema como consecuencia no de las sanciones, sino de la incapacidad del gobierno para gestionar el país y el desvío de los recursos disponibles hacia la satisfacción de una elite gubernamental; la presunción de que el verdadero poder está en la “familia Castro” y su círculo, y de que Díaz Canel es solo un administrador sin capacidad de decisión.
En este propósito ha jugado un papel simbólico Raúl Guillermo Rodríguez Castro,[4] nieto de Raúl y jefe de su escolta. ¿Insistieron los emisarios del imperio en que fuese uno de los interlocutores?
Como nosotros — siguiendo el comportamiento diplomático tradicional para encuentros sensibles — guardamos silencio, ellos inmediatamente filtraron y sobredimensionaron su presencia y anunciaron la realización de “negociaciones” (entrecomillo la palabra, porque negociar la paz al estilo de Trump, supone grandes concesiones que nunca haremos): “en unas semanas tomaré Cuba amistosamente”, dijo el emperador. Esa frase era suficiente para romper cualquier contacto. No ha sido la única. Cuba sin embargo apuesta a que las supuestas o reales conversaciones ofrezcan a quienes se oponen al trumpismo un argumento más para luchar por la desmovilización militar.
‘No nos gusta que nos amenacen’
No obstante, pensar que las declaraciones de Trump son actos de reafirmación personal, y que existe un segmento de su gobierno, incluso del sector militar, más serio y pragmático, capaz de detenerlo, es ilusorio. El binomio Trump – Rubio controla la política hacia Cuba.
Nuestras conversaciones anteriores con gobiernos estadounidenses, hasta llegar a Obama, se produjeron en contextos diferentes. Entiéndase: Fidel siempre dijo — y un video que trasmitía una y otra vez la televisión, lo recordaba — que Cuba jamás negociaría con una pistola en la sien. “No nos gusta que nos amenacen”, decía.
El Poder en Washington hoy es fascista; lo que entiende por conveniente trasciende el concepto de relaciones moderadamente hegemónicas, necesita colonias. Su modelo presidencial para América Latina tiene ya varios rostros: Milei, Kast, Noboa, Fujimori, Bolsonaro,[5] pero ninguno de esos lacayos sería adecuado para Cuba. Tampoco una Delcy Rodríguez,[6] opción imposible en el entramado político cubano.
La traición del actual gobierno de Venezuela para con su pueblo es una herida abierta en América Latina, especialmente dolorosa para Cuba. En nuestro país, según la Ley Helms-Burton,[7] sería necesario un gobernador al estilo de Puerto Rico y una masacre previa de revolucionarios que lo permita.
De manera reactiva reconocimos públicamente que habíamos aceptado el ofrecimiento de diálogo, lo que ha sido una actitud de principio en la historia de la Revolución. En varias de sus intervenciones, Díaz Canel ha ratificado esa disposición.
Dos maniobras del imperialismo, enlazadas en su aparente antítesis se sucedieron, para fortalecer el mensaje deslegitimador: Raúl Castro,[8] el héroe y líder cubano, supuestamente al frente de la “negociación” (según los medios enemigos), es enjuiciado en ausencia por el “asesinato” de los pilotos del grupo terrorista Hermanos al Rescate;[9] de la otra, una manipulada entrevista/perfil de Raúl Guillermo, que se regala con extrema ingenuidad política y muestra sus debilidades reales. Como era de esperar, esta última generó repulsa y la legítima protesta de los revolucionarios; pero también propició que los contrarrevolucionarios y los reformistas/autonomistas[10] del siglo XXI aprovecharan ese performance para señalar la existencia de individuos que traicionan los ideales socialistas.
No se trata de marginar a los descendientes del liderazgo histórico, que deben ser ciudadanos con iguales condiciones de vida y de participación política y social; de hecho hay algunos que destacan por su aporte y modestia. Supongo que es un drama terrible, por el que transitó el hijo de Martí.[11] Pero esas personas tienen una responsabilidad histórica en una sociedad que enarbola el paradigma de la justicia social.
La idea que intentan sembrar de que en la Revolución cubana gobierna Raúl “y sus hombres”, poseedores del control económico y militar, es contraproducente. Ello conduce a la idea de que existen intereses diferentes y que incluso, alguno de esos hombres, o todos de conjunto, podrían usar a su favor o forzar según su parecer la toma de decisiones en nombre de un héroe legendario que, no hay que olvidarlo, tiene 95 años.
La persistencia del imperialismo en cercar con sanciones al conglomerado GAESA,[12] una estructura económica exitosa creada dentro de las Fuerzas Armadas para romper el bloqueo estadounidense, que hereda su disciplina y su discreción, además de golpear a un sector vital de la economía cubana, es asociada a la matriz que sitúa a las FAR (y a su líder histórico) como el verdadero poder.
Es cierto que Díaz Canel ha insistido, sin complejos, que en su gobierno se toman decisiones conjuntas y que no existen diferencias de criterio con Raúl. Pero su legitimidad, ganada a pie de pueblo, y de los sucesivos gobiernos que vendrían en el país, no puede depender del respaldo de ninguna figura histórica.
Las medidas económicas y su impacto ideológico
Quisiera detenerme en las 176 medidas[13] recientemente adoptadas por el Partido y el gobierno cubanos. Mi análisis, lo reconozco, es ideológico, no económico. Aunque ambos planos están interrelacionados, miro la economía desde la atalaya ideológica y no al revés. Muchas de esas medidas habían sido ya discutidas y aprobadas en principio.
Otras avanzaron más (algunos reformistas locales han declarado que las medidas fueron más lejos de lo que ellos habían propuesto) e introducen mecanismos económicos típicamente capitalistas. No pretendo discutir si existía o no otro camino; reconozco que las vías de financiamiento para la vida en Cuba se han obstruido al punto de provocar una parálisis general. Solo pretendo, como ya dije, valorar sus implicaciones ideológicas.
El proceso hacia la aceptación de mecanismos propios de una economía de mercado viene abriéndose paso, de manera integral, desde la aprobación de los Lineamientos (2011).
Reitero: de manera integral, aunque puedan reconocerse antecedentes. Para la aceptación de ese camino convergen tres elementos infalibles: desesperación e impotencia de la población ante los efectos del bloqueo recrudecido, bombardeo mediático contrarrevolucionario y reformista/autonomista, y origen de la propuesta en el propio liderazgo de la Revolución.
No es un dato menor el hecho de que la primera versión de la nueva Constitución (2019) prescindiera de la palabra comunismo. A pesar de que las investigaciones sociológicas ya evidenciaban un deterioro importante del consenso popular en torno al socialismo, el pueblo reclamó ese horizonte, y la palabra fue reincorporada. No importa lo lejano que pueda parecer (y estar) el horizonte comunista y lo difuso de su planteamiento, si dejamos de considerarlo, la navegación pierde sentido, el río se transforma en lago, y el capitalismo parece “perfectible”, pero no superable.
Si consideramos que el crecimiento económico fue percibido como el principal trabajo ideológico, y se abandonaron las movilizaciones y las misiones del pueblo, los discursos pedagógicos y que, por otra parte, los cambios que desde entonces vienen introduciéndose arrastran su propia estela ideológica, la situación creada, que ahora se aduce como referente de partida (cuando en realidad es referente de llegada), es la de un retroceso en el consenso alcanzado y mantenido durante décadas en torno al socialismo.
Batalla de Ideas
Añado que la guerra ideológica pasó de ser una batalla “persona a persona” (la Batalla de Ideas[14] y el internacionalismo médico revitalizado de Fidel, sus últimos esfuerzos por recuperar las esencias del socialismo), a ser una guerra de redes sociales, donde la supuesta victoria radicaba en la cantidad de seguidores y de retuits.
El sobredimensionamiento de la capacidad de las redes para hacer política revolucionaria (y la subestimación en la práctica, a pesar de las continuas declaraciones al respecto, de su capacidad para hacer política contrarrevolucionaria) produjo un deterioro en las posibilidades de incidencia ideológica entre los jóvenes. Las redes están diseñadas, como las corrientes marinas, para alejar a los nadadores de la costa.
Por último, de la “universalización” de la enseñanza que proponía la Batalla de Ideas (Fidel hablaba de convertir a Cuba en el país más culto del mundo) se pasó a una reducción de los currículos académicos (2013 – 2018), de acuerdo con los modelos “modernos” y se suprimieron asignaturas vitales (historia, filosofía y economía política marxistas) en carreras que aparentemente no las necesitaban.
Aunque insisto, la escuela de una Revolución más que en los libros o en las redes (ambos son complementos necesarios), está en la calle, en la participación del pueblo, en la pedagogía del hacer, en la práctica revolucionaria.
El movimiento revolucionario cubano, latinoamericano y mundial ha aspirado siempre a la nacionalización de las grandes empresas extranjeras y a la eliminación de los latifundios, sean productivos o no. Eso es parte también de la historia de la Revolución cubana. La pregunta más importante que debemos responder en estas condiciones, para recuperar la dignidad de aquel consenso es simple: ¿por qué no se asumieron estas medidas antes?
Los reformistas (término que en la historia de Cuba se asocia a una proyección no revolucionaria, y no a la adopción de reformas) dicen que este paquete debió implementarse hace 30 años y argumentan que no se hizo por culpa del dogmatismo y del esquematismo de algunos dirigentes y funcionarios.
¿Era dogmático Fidel? Es cierto que en determinados momentos aceptó cambios que eran inevitables, pero lo hizo no sin resistencia y bajo el presupuesto de que significaban un retroceso. Si entendemos bien sus palabras, en las condiciones del Período Especial debíamos consagrarnos a la conservación de las conquistas del socialismo. Ello no significaba la renuncia a proseguir su construcción en cuanto fuese posible. La adversidad nunca lo detuvo.
Sin embargo, el concepto de “conquistas de la Revolución” ha empezado a flexibilizarse y la privatización empieza a cortejar incluso a sectores como la salud y la educación. La disculpa más socorrida para cada medida, es que lo que se acepta ya existía de manera ilegal y solo se trata de legalizarlo. Pero los revolucionarios no administramos consensos y realidades previamente conformadas; derribamos lo establecido en la práctica y en las mentes para construir nuestros propios consensos y realidades.
La comprensión de lo que entendemos por socialismo es vital para el sostenimiento de la soberanía nacional. Hablar de sentimientos patrióticos en abstracto es una estrategia burguesa: las palmas, el mar, el barrio, los amigos, la familia, el juego de dominó, incluso la música, no son la Patria, no la Patria libre, justa, internacionalista, martiana y fidelista.
La Patria abstracta que ya se manifiesta sin contrapeso en las redes sociales y en un segmento del discurso oficial, funde las dos posibilidades del destino nacional: Miami y La Habana, la colonia y la independencia (y sabemos que ambas no pueden coexistir), a favor de la primera, que es donde está el dinero.
Por otra parte, ¿qué es una conquista de la Revolución? Por ejemplo, la nacionalización de la Empresa Eléctrica yanqui, ¿fue una conquista revolucionaria? No me digan que la estatal no funciona, porque la privada de Puerto Rico, sin bloqueo, tampoco. La Reforma Agraria, ¿fue una conquista de la Revolución?
Conquistas de la revolución
En un sentido más profundo y complejo: ¿podremos sostener la mayor de las conquistas de la Revolución: el orgullo nacional, por ser el primer país libre de América, el de la victoria sobre el imperialismo en Girón,[15] el del internacionalismo y la derrota del Apartheid en África,[16] el de nuestros imbatibles campeones ajenos al mercado como Stevenson, Juantorena, Ana Fidelia, Mijain, las morenas del Caribe,[17] los equipos de pelota capaces de triunfar sobre cualquier rival, profesional o amateur, las vacunas hechas en casa, más eficientes que las de grandes trasnacionales?
¿Por qué se condena como peligrosos seudomarxistas y ultraizquierdistas, a quienes expresan criterios que se oponen o que cuestionan algunas de las medidas adoptadas? Necesitamos un debate real, y si las opiniones de los revolucionarios que piensan de otra manera son consideradas “incomprensiones”, el debate se reduce a “que comprendan”.
De alguna manera, en lo económico, estamos más cerca de una concepción socialdemócrata (redistribución solidaria de la riqueza mediante impuestos y políticas sociales, en un llamado Estado de Bienestar, solo posible en países con un alto desarrollo económico) del socialismo.
Con la diferencia de que pretendemos conservar el actual sistema político (partido único y dirigente de la sociedad y Poder Popular, que puede y debe profundizarse si queremos que ejerza el papel que el socialismo demanda), con la esperanza de que garantice la direccionalidad de las inversiones y de las ganancias en beneficio e interés social, según el modelo chino y vietnamita, dos países con enormes riquezas naturales, muy lejos geográficamente de los Estados Unidos, que crecieron sin bloqueo y con una emigración amistosa. La cultura del ser opuesta a la del tener, no era ciertamente una conquista, era un horizonte que por el momento se desvanece.
En esos países de cultura milenaria, los sentimientos patrióticos no dependen como en Cuba de concepciones socialistas. La nación cubana surge de una Revolución que empieza a germinar a fines del siglo XVIII e inicios del siglo XIX en un segmento privilegiado de su población y estalla en 1868, para alcanzar con los años a todos los estratos sociales en sucesivos combates antiesclavistas, anticolonialistas y antimperialistas, aferrada a un concepto cada vez más amplio y radical de justicia social.
No es una nación (o si se prefiere, ajustando el concepto marxista de nación al Estado burgués, una protonación) que fue colonizada por una potencia extranjera, como las asiáticas, es una nación que el colonialismo engendró. Es Calibán, hijo de Próspero,[18] hecho de las más diversas influencias y al mismo tiempo negador de estas. Una nación parricida. O es anticolonial y antimperialista, es decir, anticapitalista, o no es.
El debate podría extenderse incluso hasta un presupuesto extremo: ¿realmente existió el socialismo en Cuba? Tuvimos una economía estatizada, alegan algunos, pero no un verdadero control popular en cada fábrica, empresa, en cada comunidad. Nuestro concepto de socialismo estuvo lastrado por la práctica histórica y el cerco imperialista, y a pesar de ello, gracias al genio de Fidel, fue más democrático y participativo que otras experiencias. No solo ejercimos la solidaridad hacia el interior del país, también la practicamos hacia el mundo.
Es verdad que no haló parejo a sus ciudadanos: las diferencias sociales, eliminadas de las normas jurídicas y de la posesión de bienes, mantuvieron su presencia en la cultura y la economía del subdesarrollo, en las costumbres y en los diversos orígenes e identidades. Algunas zonas alejadas de los centros metropolitanos no alcanzaron los beneficios esperados.
Pero el pueblo se sintió protagonista de la historia, consolidó su sentido de nación y vislumbró un horizonte común.
¿Seremos capaces de sostener y elevar el protagonismo del pueblo y del Partido, en la nueva estructura socio-clasista, en la que ya existe y en la que se avecina?
(Esta fue la primera de dos partes. La segunda puede encontrarse en la Parte II. )
NOTAS
[1] Fidel Castro fue el líder central de la revolución cubana. Dirigió el Movimiento 26 de Julio, la principal organización que encabezó la lucha guerrillera que derrocó a la dictadura de Fulgencio Batista respaldada por Estados Unidos en 1959. Se desempeñó como primer ministro de Cuba de 1959 a 1976 y como presidente del país desde 1976 hasta su retiro en 2008. Murió en 2016.
[2] En enero de 2015 SYRIZA (el acrónimo griego de la Coalición de la Izquierda Radical), liderada por Alexis Tripras, ganó las elecciones parlamentarias en Grecia y Tsipras se convirtió en primer ministro. El resultado fue una gran sorpresa. El apoyo electoral a la conservadora Nueva Democracia (ND) y al socialdemócrata Movimiento Socialista Panhelénico (PASOK) — los dos partidos que se habían alternado en el gobierno griego durante décadas — colapsó.
La victoria electoral de SYRIZA ocurrió en medio de una depresión económica en el país, que enfrentaba la bancarrota debido a una enorme e impagable deuda externa. Tras la crisis financiera mundial de 2008-2010, Nueva Democracia y PASOK implementaron sucesivas medidas de austeridad que los acreedores del país exigían a cambio de adelantar nuevos préstamos para que Grecia siguiera pagando los intereses de su deuda externa.
El desempleo se disparó a más del 35%. El gobierno desmanteló las leyes laborales, recortó las pensiones y el salario mínimo, y diezmó los servicios sociales para satisfacer las demandas de los financieros. Paros, huelgas estudiantiles y otras protestas, así como enfrentamientos de manifestantes con la policía, conmocionaron al país durante cinco años. Miembros de derecha en el parlamento propusieron abiertamente la idea de “desplegar los tanques”, palabras que recordaban a la dictadura militar de 1967 a 1974. La polarización política se agudizó. Además del auge de los grupos socialistas, Amanecer Dorado, un partido fascista, creció rápidamente y desplegó escuadrones armados para atacar a los inmigrantes, tratando de culparlos de todos los males sociales.
SYRIZA ganó las elecciones de 2015 con la promesa de que se enfrentaría a los acreedores extranjeros y revertiría las duras medidas de austeridad implementadas por sus predecesores. En junio de ese año, SYRIZA convocó a un referéndum y enarboló una campaña para rechazar un nuevo paquete de “rescate” que significaba extender el régimen de austeridad. El 5 de julio de 2015, una impresionante mayoría del 61% rechazó las condiciones del rescate. Pero semanas después del resultado — celebrado con entusiasmo en barrios obreros y zonas rurales de todo el país — Tsipras dio un giro y firmó el paquete que le exigía la oligarquía financiera nacional y extranjera. Eso resultó en una rápida erosión del apoyo a SYRIZA y el regreso de Nueva Democracia al gobierno en 2019. ND ha gobernado el país desde entonces.
[3] Miguel Díaz-Canel es presidente de Cuba desde 2018.
[4] Para más información sobre Raúl Guillermo Rodríguez Castro y la controversia en Cuba por su participación en las conversaciones de Cuba con representantes del gobierno de Estados Unidos en mayo de 2026, vea El cangrejo, el vampiro y la diferenciación social en Cuba.
[5] Javier Gerardo Milei es un político argentino de derecha que ha sido presidente de Argentina desde 2023.
José Antonio Kast es un político de extrema derecha que fue elegido presidente de Chile en diciembre de 2025 y asumió el cargo el 11 de marzo de 2026.
Daniel Noboa es el presidente de Ecuador. Ganando por primera vez una elección anticipada en noviembre de 2023 a los 35 años, se convirtió en el presidente más joven en la historia moderna de Ecuador y aseguró la reelección para un periodo completo de cuatro años en 2025. Político de derecha, es hijo de Álvaro Noboa, uno de los empresarios más ricos de Ecuador y magnate bananero.
Keiko Sofía Fujimori Higuchi es una política peruana que fue elegida presidenta de Perú en 2026. La hija mayor del expresidente Alberto Fujimori, es la figura principal del fujimorismo, el movimiento político conservador asociado con su padre, y ha liderado su partido, Fuerza Popular, desde 2009.
Jair Messias Bolsonaro es un político brasileño ultraderechista y exoficial militar que fue presidente de Brasil de 2019 a 2023.
[6] Delcy Rodríguez fue vicepresidenta de Venezuela bajo la administración de Nicolás Maduro. Lideró la capitulación de Venezuela ante Washington después del ataque militar estadounidense al país el 3 de enero de 2026 y el secuestro de Maduro y su esposa Cilia Flores por los invasores estadounidenses. Actualmente es la presidenta interina del país. Para más información, vea La conquista de Washington en Venezuela y Venezuela tras el golpe de estado de Estados Unidos: Entrevista con Federico Fuentes.
[7] La ley Helms-Burton, oficialmente conocida como la Ley de Libertad y Solidaridad Democrática Cubana (LIBERTAD) de 1996, es una ley federal estadounidense que intensificó significativamente la guerra económica de Washington contra Cuba. Extendió el alcance del embargo estadounidense contra Cuba al penalizar a empresas internacionales que hacen negocios con, o usan, propiedades que fueron confiscadas a ciudadanos estadounidenses por el gobierno cubano. Fue promulgada bajo el presidente estadounidense Bill Clinton, un demócrata. La legislación fue aprobada por amplias mayorías bipartidistas en el Congreso de Estados Unidos (74-24 en el Senado y 336-86 en la Cámara).
[8] Raúl Castro, de 95 años, es un líder vitalicio de la Revolución Cubana. Se desempeñó como Comandante de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Cuba de 1959 a 2008, y como presidente del país de 2008 a 2018 (habiendo sido presidente interino en 2006). Ostenta el título de General del Ejército, el cargo militar más alto de Cuba. El 20 de mayo de 2026 Castro fue acusado por el Departamento de Justicia de Estados Unidos bajo cargos falsos de asesinato y de conspiración para matar a ciudadanos estadounidenses, derivados de un incidente en 1996 sobre aguas territoriales cubanas.
[9] Hermanos al Rescate es un grupo con base en Florida liderado por contrarrevolucionarios cubanoamericanos. En 1996, cuatro de sus miembros murieron mientras volaban provocativamente dos aviones hacia La Habana.
Los aviones, acompañados por un tercer avión pilotado por José Basulto, fundador de Hermanos al Rescate, violaron repetidamente el espacio aéreo cubano e ignoraron las advertencias de regresar. La fuerza aérea cubana los derribó sobre las aguas territoriales del país mientras se dirigían hacia la capital cubana.
La incursión del 24 de febrero de 1996 en el espacio aéreo cubano ocurrió después de una larga serie de violaciones a la soberanía cubana por parte de la organización, provocaciones organizadas desde suelo estadounidense con la complicidad del gobierno de Estados Unidos. Después de que los pilotos fueran advertidos por el control de tráfico aéreo cubano, Basulto respondió que sabía que sus acciones los ponían en peligro, pero que lo harían de todos modos como “cubanos libres”.
[10] Autonomistas se refiere a los partidarios del movimiento político en Cuba a favor de la autonomía (Autonomismo) durante la época colonial, aproximadamente entre 1878 y 1898. Bajo el poder colonial de España abogaban por obtener la autonomía, depositando sus esperanzas en la intervención estadounidense como solución al estatus colonial del país y como alternativa a la revolución.
[11] José Martí, nacido en La Habana en 1853, fue un poeta y ensayista que murió en batalla en 1895 luchando por independizar a Cuba de España. Su patriotismo y martirio hicieron de su nombre un símbolo de libertad en toda América Latina. Es considerado el héroe nacional de Cuba.
[12] GAESA (Grupo de Administración Empresarial S.A.) es una importante asociación empresarial en Cuba que es propiedad de, y es operada por, las Fuerzas Armadas Revolucionarias del país. Controla entre el 40% y el 70% de la economía cubana, gestionando los sectores más importantes que generan divisas, como el turismo, los hoteles, las gasolineras, los supermercados y las principales instituciones financieras.
[13] Ver Cuba adopta importantes reformas económicas.
[14] La Batalla de Ideas, iniciada a finales de 1999 y principios de 2000, fue una campaña política en Cuba liderada por Fidel Castro. Se inició durante la recuperación del país tras la grave crisis económica del Período Especial — el momento en los años 90 en que la producción agrícola e industrial de Cuba disminuyó drásticamente tras la caída de la Unión Soviética y el abrupto fin de la ayuda y el comercio soviéticos con Cuba, que eran sustanciales. La Batalla de Ideas comenzó como una campaña de movilización masiva para exigir el regreso de Elián González. Luego se expandió a un amplio marco de una política interna enfocada en fuertes inversiones en la educación, los programas sociales, la cultura, y un esfuerzo de reconectar con los valores socialistas de la Revolución.
Elián González Brotons (nacido en 1993) es ahora un ingeniero y político cubano. Cuando tenía seis años estuvo al centro de una disputa internacional de alto perfil por su custodia entre miembros de su familia, que también involucró a Cuba y a Estados Unidos.
El 21 de noviembre de 1999, la madre de Elián y su pareja huyeron de Cuba en barco, llevándose a Elián sin el conocimiento ni consentimiento de su padre. Formaban parte de un grupo de cubanos que intentaban llegar a Estados Unidos. El barco se hundió durante el viaje y la madre de Elián, junto con la mayoría de los pasajeros, se ahogaron. Elián fue encontrado flotando en un neumático y fue rescatado por dos pescadores, quienes lo entregaron a la Guardia Costera de Estados Unidos.
El Servicio de Inmigración y Naturalización (INS), predecesor de ICE, le otorgó a Elián permiso temporal para quedarse en Estados Unidos y lo colocó con su tío abuelo, Lázaro González, en Miami. Su tío abuelo quería que Elián permaneciera en el país, mientras que su padre, Juan Miguel González, quería que regresara a Cuba. Esto llevó a una batalla prolongada y de alto perfil por su custodia que involucró al padre de Elián, sus parientes de Miami y los gobiernos de Estados Unidos y Cuba. Elián fue devuelto a la custodia de su padre tras una redada del INS en la casa de sus parientes en Miami el 22 de abril del 2000. Elián y su padre regresaron a Cuba cuando la disputa legal concluyó el 28 de junio de 2000. Elián González ha declarado abiertamente que nunca se arrepintió de su regreso a Cuba.
[15] Esto hace referencia a Playa Girón, donde una invasión de Cuba por contrarrevolucionarios cubanos respaldados por Estados Unidos fue derrotada contundentemente en 72 horas en abril de 1961 gracias a una movilización combinada de las fuerzas armadas cubanas y las milicias populares. En Estados Unidos, el episodio es conocido como la invasión de la “Bahía de Cochinos”.
[16] En noviembre de 1975, el gobierno cubano respondió a una solicitud del gobierno de Angola, enviando miles de tropas voluntarias para ayudar a derrotar a las fuerzas armadas invasoras del régimen del apartheid en Sudáfrica. Pretoria estaba decidida a impedir que el pueblo angoleño lograra su arduamente ganada independencia de Portugal, programada para el 11 de noviembre de 1975. La misión de Cuba en Angola fue nombrada Operación Carlotta, en honor a Carlota Lucumí, una mujer negra esclavizada que lideró una histórica revuelta antiesclavista en la plantación Triunvirato en Matanzas, Cuba.
Cuando llegaron los voluntarios cubanos, las tropas sudafricanas ya habían avanzado más de 400 millas en territorio angoleño y las fuerzas antigubernamentales habían llegado a las afueras de la capital, Luanda. Sin embargo, para finales de marzo de 1976, las últimas fuerzas invasoras habían sido expulsadas, cruzando la frontera sur de Angola hacia Namibia, que en ese momento aún era una colonia sudafricana.
Esta derrota inicial del ejército del apartheid le brindó un nuevo impulso a la lucha por una república democrática y no racial dentro de Sudáfrica. El nuevo auge de esas luchas reforzó al Congreso Nacional Africano (ANC), que había sido proscrito en 1960 y muchos de cuyos líderes, incluido Nelson Mandela, fueron encarcelados por sus actividades contra el apartheid. El avance de la lucha dentro del país reforzó en todo el mundo el estatus de paria del régimen del apartheid.
En noviembre de 1987, ante una situación crítica en la que tropas sudafricanas habían cercado Cuito Cuanavale en el sureste de Angola, Cuba tomó la decisión de enviar miles de refuerzos voluntarios y enormes cantidades de armamento y suministros. Para marzo de 1988, las tropas sudafricanas habían sufrido allí una derrota militar decisiva por las fuerzas combinadas de los voluntarios cubanos, el ejército angoleño y los combatientes de SWAPO (Organización del Pueblo de África Sudoccidental) en Namibia. Los invasores sudafricanos se vieron obligados a retirarse de Angola.
En negociaciones posteriores, el régimen del apartheid cedió la independencia a Namibia, la cual celebró el fin de la dominación colonial y el establecimiento de su propio gobierno en marzo de 1990. El resultado en Cuito Cuanavale dio otro impulso a la lucha contra el apartheid — lo que llevó a la anulación de la proscripción del ANC y la liberación de Nelson Mandela y de otros líderes del ANC de prisión, y resultó en la eventual derrota del apartheid en Sudáfrica. El 26 de julio de 1991, el presidente del ANC Nelson Mandela — quien fue elegido presidente del país en 1994 — y el presidente cubano Fidel Castro hablaron juntos por primera vez en un mitin histórico en Matanzas, Cuba.
“¡La aplastante derrota del ejército racista en Cuito Cuanavale fue una victoria para toda África!” dijo Mandela en su discurso. “¡La derrota del ejército del apartheid fue una inspiración para la gente que luchaba dentro de Sudáfrica! ¡Sin la derrota en Cuito Cuanavale la proscripción de nuestras organizaciones no habría sido anulada!¡La derrota del ejército racista en Cuito Cuanavale ha hecho posible que yo esté aquí hoy! … ¡Cuito Cuanavale ha sido un punto de inflexión en la lucha por liberar al continente y a nuestro país del azote del apartheid!”
Para más información, consulta ¡Qué lejos hemos llegado los esclavos! de Nelson Mandela y Fidel Castro.
[17] Teófilo Stevenson (1952–2012) fue un legendario boxeador amateur cubano de peso pesado. Es ampliamente considerado uno de los mejores boxeadores amateurs de todos los tiempos, famoso por ganar tres medallas de oro olímpicas (1972, 1976 y 1980) en la misma categoría de peso.
Alberto Juantorena es un legendario corredor cubano que hizo historia olímpica en los Juegos de Montreal 1976 al convertirse en el único atleta en ganar medallas de oro tanto en las carreras planas de 400 metros como en las de 800 metros en los mismos Juegos Olímpicos.
Ana Fidelia Quirot Moré (conocida como la “Tormenta del Caribe”) fue una legendaria corredora cubana de media distancia. Dominó las pruebas de 400 y 800 metros a finales de los años 80 y 90, ganando dos medallas de oro en Campeonatos Mundiales (1995, 1997) y dos medallas olímpicas (bronce en 1992, plata en 1996) a pesar de superar un accidente doméstico que puso en riesgo su vida.
Mijaín López Núñez (nacido el 20 de agosto de 1982) es un luchador grecorromano de Cuba ahora retirado. Considerado ampliamente uno de los mejores luchadores de todos los tiempos, López es cinco veces medallista de oro olímpico, cinco veces campeón mundial con un total de 10 medallas de oro (el segundo récord más alto, detrás de las doce de Aleksandr Karelin), y fue cinco veces campeón de los Juegos Panamericanos.
“Morenas del Caribe” es el apodo legendario de la selección nacional femenina de voleibol de Cuba que dominó el voleibol internacional durante las décadas de 1980, 1990 y principios de los 2000. El equipo hizo historia como la única dinastía femenina de voleibol bajo techo en ganar tres medallas de oro olímpicas consecutivas (1992 en Barcelona, 1996 en Atlanta y 2000 en Sídney), además de múltiples títulos de Campeonato Mundial y Copa del Mundo.
[18] En la obra de William Shakespeare La Tempestad, Calibán es hijo de la bruja malvada Sycorax y de un demonio. Prospero es su amo y captor. Es probable que el autor no haya usado el término “hijo” literalmente. La relación entre Prospero y Calibán es una dinámica oscura de amo y sirviente que refleja el conflicto político entre un colonizador y el colonizado. Prospero gobierna a Calibán mediante un control estricto y magia, viéndolo como una criatura menor e incivilizada, mientras que Calibán resiente ferozmente a Prospero por robarle la isla.
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Categorías:Cuba/Solidaridad con Cuba