Cuba/Solidaridad con Cuba

Ministro Cubano de Relaciones Exteriores: ‘Queremos la paz, pero no una paz sin soberanía’



Hablando el 26 de mayo de 2026 ante una audiencia repleta en la ciudad de Nueva York, el Ministro Cubano de Relaciones Exteriores, Bruno Rodríguez Parrilla, arremetió contra el aumento de la agresión de Washington contra su país y señaló el peligroso precedente que las acciones que Estados Unidos ha tomado contra la isla sientan para todas las otras naciones soberanas del mundo.

Desde el podio en la Misión de Cuba a las Naciones Unidas, Rodríguez declaró que el bloqueo de Estados Unidos, y la interdicción naval de los envíos de petróleo este año, constituyen un acto de guerra. “Se trata de una agresión fría y calculada que aprovecha las conocidas limitaciones de la economía cubana”, afirmó, “es un plan para provocar una crisis humanitaria”.

El esfuerzo por asfixiar económicamente al pueblo cubano, la acusación reciente en el tribunal federal estadounidense del venerado líder revolucionario cubano Raúl Castro,[1] y las amenazas militares implícitas y explícitas de Trump y otros funcionarios estadounidenses plantean “un gran dilema para toda la comunidad internacional”, señaló Rodríguez. “Frente a estas acciones, ningún estado podrá actuar de manera soberana e independiente o ejercer la soberanía de su pueblo… Ningún estado podrá defender el concepto de que sólo sus tribunales nacionales tendrán jurisdicción sobre sus propios asuntos”.

Rodríguez reiteró la disposición de Cuba a entablar conversaciones con Washington. Sin embargo, añadió: “El orden político y económico de Cuba no es, ni forma parte en modo alguno de ese intercambio…. Nunca discutiremos con el gobierno de los Estados Unidos… la soberanía, independencia y libre autodeterminación de los cubanos”.

“Somos un país amante de la paz”, dijo el ministro de Asuntos Exteriores, “y queremos la paz. Pero no una paz sin soberanía, sin independencia, donde los cubanos no sean dueños de la riqueza nacional, donde el país esté sometido al control total del gobierno estadounidense y la economía vuelva a una relación de dependencia de la economía estadounidense. No aceptamos esa paz”.

El pueblo cubano, afirmó Rodríguez, está preparado para defender su revolución — incluso contra la enorme potencia nuclear al norte. “Esta es y seguirá siendo la revolución de los humildes, con los humildes y para los humildes”, enfatizó. “Esta es la revolución socialista y antiimperialista de los trabajadores cubanos que salieron a las calles”.

En sus intervenciones, Rodríguez agradeció a las organizaciones solidarias y activistas de todo el mundo, en particular a las reunidas en la Misión de Cuba. Entre ellas se encontraban las que patrocinaron las protestas que tendrán lugar el 31 de mayo como respuesta a las más recientes amenazas de guerra de Estados Unidos contra Cuba.

Los que hablaron brevemente desde el podio fueron: Ike Nahem, de la Coalición Cuba Sí de NY-NJ; Omowale Clay, presidente del Movimiento del 12 de Diciembre; César Omar Sánchez, copresidente de la Red Nacional sobre Cuba; Manolo De Los Santos, Director Ejecutivo del Foro Popular; Claudia De la Cruz, directora ejecutiva de la Fundación Interreligiosa para la Organización Comunitaria (IFCO); Danny Valdés, miembro de los Socialistas Democráticos de América (DSA), representando al grupo Cubanoamericanos por Cuba; y Rosemari Mealy, activista-educadora de larga trayectoria y autora del libro Fidel and Malcolm X: Memories of a Meeting [Fidel y Malcolm X; Memorias de una reunión].

A continuación publicamos un vídeo del discurso del Ministro Cubano de Relaciones Exteriores, junto con la transcripción en español de sus intervenciones (proporcionado por la Misión de Cuba a las Naciones Unidas), para la información de nuestros lectores. Rodríguez habló en inglés. El titular, los subtítulos, las fotos y las notas son de Panorama-Mundial.

— Los editores de Panorama-Mundial

*

El Ministro Cubano de Relaciones Exteriores se dirige en Nueva York a grupos de solidaridad con Cuba en Estados Unidos

Por Bruno Rodríguez

Gracias. Gracias.

Buenas noches, queridos amigos, colegas

Estaba [tenso] esperando la luz verde, pero estoy asombrado por el nivel de asistencia a esta reunión. Agradezco mucho su asistencia y su valentía en medio de esta cruzada muy calumniosa, [y la] cacería de brujas[2] que acaba de iniciarse contra el movimiento progresista, contra el movimiento social.

Pueden contar con nuestra total lealtad a los lazos especiales entre el pueblo norteamericano y el pueblo cubano por el bien del pueblo norteamericano y del pueblo cubano.

Queridos amigos del movimiento de solidaridad con Cuba en los EE.UU., gracias. Muchas gracias.

Mi más profunda gratitud a todos y cada uno de ustedes y al vasto movimiento internacional que representan por su persistente, incansable y victoriosa solidaridad con el pueblo cubano.

Cuba se enfrenta actualmente a una de las más graves coyunturas en su historia contemporánea. La amenaza de una agresión militar contra Cuba ha ido escalando en el transcurso de este año a niveles muy peligrosos.

La guerra económica impuesta desde hace décadas se ha fortalecido durante los últimos meses de una manera sin precedentes con medidas cada vez más agresivas y despiadadas. Los esfuerzos del gobierno de Estados Unidos por desconectar completamente a Cuba de la economía global se han intensificado y han privado brutalmente al país de suministros de combustible desde enero de este año o incluso antes.

El costo para la economía y el desempeño del país ha sido enorme y transversal. Ha afectado la generación de energía, el transporte público, los servicios hospitalarios, la industria, la producción de alimentos, el transporte y la distribución de suministros para el consumo de las personas, la disponibilidad de agua potable, los servicios públicos y prácticamente todas las esferas de la vida.

Se suman a esto las amenazas y coerción contra empresas, bancos, compañías navieras y cualquier otra entidad que tenga relaciones comerciales o inversiones en la economía cubana. Han hecho que varias de estas compañías adopten la decisión de poner fin a sus relaciones comerciales con Cuba, lo que ha causado un daño adicional consistente a la economía y a la vida de los cubanos.

Una agresión fría y calculada

Se trata de una agresión fría y calculada que aprovecha las conocidas limitaciones de la economía cubana, dada su condición de país en desarrollo con escasos recursos naturales importantes, y sometido durante casi 70 años a un bloqueo económico que restringe el acceso a los ingresos financieros, mercados y tecnología. Es un plan para provocar una crisis humanitaria.

El gobiern o estadounidense insiste en decir que el gobierno cubano es responsable de los problemas económicos que enfrenta Cuba y niega el efecto destructivo de su agresión.

El ministro cubano de relaciones exteriores Bruno Rodríguez Parrilla habla en la misión de Cuba a las Naciones Unidas en la ciudad de Nueva York el 26 de mayo de 2026. (Foto: Imagen tomada del video)

Hace unas semanas, el gobierno de los EE.UU. anunció la promesa de una ayuda humanitaria por valor de 100 millones de dólares, cifra que contrasta con los miles de millones de dólares en daños causados cada año por la política de coerción económica.

Vamos a esperar y ver si realmente se materializa y cómo Cuba acepta esta oferta si es realmente ayuda humanitaria sin trucos ni oportunismo político y a pesar del cinismo que acompaña a la oferta.

El gobierno de los EE.UU. ha dicho que desea que la recepción y distribución de la ayuda material sea llevada a cabo por la iglesia católica, y no tenemos objeciones con respecto a la participación en este proceso humanitario de la iglesia católica o de la iglesia protestante en nuestro país. No tenemos absolutamente ninguna objeción, ya que acumulamos una larga experiencia de trabajo con las iglesias cristianas en obras humanitarias.

Pero la única asistencia efectiva que el gobierno de EE. UU. podría brindar al noble pueblo de Cuba en este momento, o en cualquier otro, sería desescalar el bloqueo energético, económico, comercial… [Interrumpido por los aplausos]

Sería desescalar las medidas de bloqueo energético, económico, comercial y financiero, que se han fortalecido como nunca antes en los últimos meses y están afectando gravemente a todos los sectores de la economía y la sociedad cubanas, cada familia cubana.

Basta pensar: ofrecen ayuda humanitaria de 100 millones de dólares, pero los daños causados por la implementación del bloqueo durante cinco días, sólo cinco días, menos de una semana, equivalen a 100 millones de dólares.

Una cantidad similar de combustible podría ser suficiente para generar energía, 100 millones de dólares por combustible, sería suficiente para generar energía por solo 15 días con un nivel de consumo limitado.

Los pretextos utilizados por Estados Unidos para justificar su creciente agresividad son diversos y ninguno de ellos resistirá una revisión profunda y honesta.

Cuba no es ni representa amenaza alguna para los Estados Unidos. No hay bases militares extranjeras en Cuba ni fuerzas extranjeras que actúen contra los Estados Unidos desde nuestro territorio. La única excepción es la presencia ilegal de la base naval estadounidense en Guantánamo contra la voluntad y la soberanía nacional y la integridad territorial de la República de Cuba.

Resulta inmoral afirmar que el peligro de una crisis humanitaria podría convertirse en una amenaza que justificaría una agresión militar o una guerra económica cuando es bien sabido que la crisis está siendo provocada precisamente por el propio gobierno de los EE.UU. con un diseño deliberado. Es cínico, totalmente cínico, afirmar que esta crisis es el resultado de la supuesta incompetencia del gobierno cubano o de los males inherentes al modelo económico socialista.

Ante la falta de argumentos sustentables, el pasado 20 de mayo, el gobierno estadounidense formalizó una acusación penal contra el general del ejército Raúl Castro Ruz, líder de la Revolución Cubana, que carece de todo fundamento legal o moral. Es un esfuerzo inmoral exponer el argumento que serviría como pretexto para llevar a cabo una acción militar e irresponsable contra Cuba.

Las órdenes ejecutivas de Trump

Queridas hermanas y hermanos, Cuba no es ni una amenaza “inusual” ni una amenaza “extraordinaria” para la seguridad de Estados Unidos como se afirma en las órdenes ejecutivas firmadas por el presidente Trump el 29 de enero y el 1º de mayo de este año, lo cual es una mentira deliberada. Es totalmente difamatorio. Es ridícula, esta consideración [que] la pequeña isla de Cuba podría ser una amenaza para la seguridad nacional de esta superpotencia nuclear.

Es mi país, es Cuba, la nación que está siendo amenazada y atacada.

La última escalada de la guerra de Washington contra Cuba ocurre cuando la economía y la infraestructura de la isla están tensadas al límite por un bloqueo económico de más de 60 años impuesto por las familias adineradas que gobiernan en Estados Unidos. (Foto: Yamil Lage / AFP)

En una entrevista de radio el 8 de enero pasado, el presidente de los Estados Unidos dijo [parafraseando]: “Bueno, no creo que podamos ejercer mucha más presión que [entrar] y destruir todo”.

Al presidente se le había preguntado si aplicaría medidas adicionales de presión económica contra Cuba y reconoció que los EE.UU. habían agotado casi por completo su arsenal y que lo único que quedaba era entrar y destruirlo todo.

Nadie debería tener dudas sobre la determinación del pueblo cubano de defender su soberanía, su independencia y su autodeterminación. [Aplausos]

Si los sectores más reaccionarios, neoconservadores y neofascistas de la extrema derecha estadounidense prevalecen en su enfoque agresivo, encontrarán un pueblo unido listo para enfrentar cualquier agresión contra nuestra patria.

No somos ingenuos, una agresión militar podría tener consecuencias impredecibles para la región y para Cuba en particular. Nuestro deseo es evitar una catástrofe humanitaria, el derramamiento de sangre y la muerte tanto de nuestros compatriotas como de jóvenes estadounidenses.

Si se lleva a cabo una acción militar, el sello belicista del actual neofascista en la Casa Blanca chocará con la determinación, la preparación y la tradición del alma del pueblo cubano.

Y cualquiera se preguntaría: ¿Qué justificación podría tener el gobierno estadounidense de esta superpotencia nuclear para un acto tan bárbaro, brutal, crudo e incivilizado?

 ¿Qué excusas se pueden dar para justificar decenas o miles de muertes y provocar destrucción y sufrimiento?

 ¿Cuál podría ser el objetivo? ¿Qué pasaría después?

 ¿Qué impacto tendría una aventura militar de esta naturaleza en la desestabilización de la región, dañando las principales rutas comerciales y aéreas que abastecen la porción este de los Estados Unidos?

¿Podría esto tener la intención de asesinar a cientos de miles de cubanos y provocar la destrucción del país? ¿Podría esto [apuntar] a crear una situación de anarquía, miseria, enfermedad y calamidades impredecibles?

Quién se beneficiaría de una situación así, que estamos seguros no ocurrirá porque Cuba tiene la capacidad para prevenirla, acortarla y defender efectivamente su independencia, soberanía y autodeterminación.

Un acto de guerra

Esto plantea un gran dilema para toda la comunidad internacional. Frente a estas acciones, ningún estado podrá actuar de manera soberana e independiente o ejercer la soberanía de su pueblo. Ningún Estado podrá considerar que la única esfera de aplicación dentro de su territorio son sus leyes nacionales. Ningún estado podrá defender el concepto de que sólo sus tribunales nacionales tendrán jurisdicción sobre sus propios asuntos a menos que se pronuncien hoy a favor de la justicia, a favor de Cuba.

El recrudecimiento del bloqueo en los últimos 10 años ha tenido obviamente un impacto en lo que respecta a consecuencias sociales y humanitarias y en nuestro desempeño económico.

Desde 2019, con la introducción de 243 nuevas medidas coercitivas, el gobierno estadounidense ha hecho mayores esfuerzos para privar a Cuba de sus suministros, incluidos los suministros de combustible durante el verano del año 2020.

Esto es un acto de guerra. Esto no es aceptable. Esto no es posible en una situación de paz. Es un acto de guerra. Es equivalente a un bloqueo naval. Es una acción que causa un daño extraordinario a nuestro pueblo y a cada familia cubana y que también está teniendo un impacto muy grave en nuestra economía.

De hecho, comenzó a afectarnos desde temprano cuando los comandantes militares estadounidenses comenzaron a perseguir, interceptar y confiscar petroleros extranjeros en el Caribe y más allá. Es sabido que Cuba no puede por el momento producir todo el petróleo crudo o combustible necesario para sustentar la vida del pueblo y nuestra economía. Cuba necesita importar combustible en el ejercicio de un derecho internacionalmente reconocido a la libertad de comercio y navegación.

Cuando los EE.UU. buscan combustible, no sólo detienen un buque o perjudican a un proveedor, una compañía naviera o una aseguradora. Daña el transporte en Cuba, afecta los servicios médicos, los servicios de salud, la vida de millones y millones de personas.

Perjudica a nuestros niños, a los ancianos, a los enfermos y lo hace con la intención de sembrar la desesperación.

Esta es una situación sin precedentes en un mundo en el que una superpotencia abusa de su capacidad para imponer a prácticamente todos los estados la prohibición de actuar de manera soberana. Y en el caso de Cuba, prohíbe las exportaciones de sus propios productos domésticos a cualquier país que desee y prohíbe a los ciudadanos estadounidenses visitar Cuba.

Este no es sólo un ataque criminal contra Cuba, sino también contra la prerrogativa soberana de los estados. Es un acto inaceptable de intimidación contra cualquier país.

El bloqueo brutalmente intensificado tiene un impacto devastador e incalculable en la vida diaria del pueblo cubano. Es un acto de genocidio y un castigo colectivo que causa un daño humanitario extraordinario, sufrimiento, privaciones y dificultades extremas a las familias cubanas.

El bloqueo energético ha tenido un impacto en la generación de energía, lo que ha llevado a cortes prolongados de energía, dificultades en el bombeo de agua e interrupciones en el suministro de GLP. La producción y distribución de alimentos, bienes y servicios, transporte y servicios médicos que afectan las vidas de millones de personas se ve interrumpida.

El bloqueo por Estados Unidos de todos los envíos de combustible a Cuba ha causado apagones que han sumido a las comunidades de la isla en la oscuridad. (Foto: Angelo Mastrascusa / Anadolu)

La tasa de mortalidad infantil en Cuba se duplicó debido al bloqueo

Actualmente, la tasa de mortalidad infantil en Cuba se ha duplicado. A fines del año 2025, se situaba en 9,9 muertes por mil nacidos vivos.

De manera similar, la tasa de supervivencia de los niños que padecen cáncer cayó del 85% al 65%.

Alrededor de 100 mil pacientes, entre ellos 12 mil niños, están a la espera de una operación. Esta cifra es crítica, porque la [duplicación] de la tasa de mortalidad infantil significa que los recién nacidos mueren. Crear escaseces, privaciones y asfixia total para provocar una situación social que condujera al derrocamiento de la Revolución cubana ha sido siempre el verdadero propósito[3] de la hostilidad y política perversa de los Estados Unidos hacia Cuba.

Las consecuencias no son tan graves para Cuba como probablemente lo serían para la gran mayoría de las naciones, precisamente por la naturaleza ordenada y centrada en el ser humano y la justicia social de nuestro modelo político y socioeconómico socialista.

Es notable ver cómo las familias cubanas se han adaptado a estas circunstancias críticas y cómo nuestro pueblo, de manera creativa, innovadora, resiliente y firme, pero al mismo tiempo optimista y alegre, enfrenta las consecuencias.

Algunos se preguntan cuánto tiempo podría Cuba soportar el bloqueo energético o las condiciones actuales. La respuesta está en nuestras plazas públicas y en las calles de todo el país. Nuestra gente está totalmente decidida a superar estos desafíos y avanzar incluso en el peor de los escenarios.

En Cuba, producimos casi la mitad del petróleo que consumimos y podemos refinar utilizando una nueva tecnología cubana. Es un importante éxito tecnológico reciente en el planeta. [Aplausos]

Estos minerales son de gran importancia. Tenemos suficiente tierra cultivable, competitiva.

El pueblo cubano es el actor clave

Pero lo más importante es el pueblo, el pueblo cubano, que son los actores clave de la Revolución Cubana, actores clave del sistema cubano verdaderamente democrático.

En las actuales circunstancias amenazantes, el gobierno no ha permanecido inactivo. Ha actualizado y relajado las regulaciones para la inversión extranjera directa. Se han abierto nuevas oportunidades para que los cubanos residentes en Estados Unidos o en el extranjero participen en nuestro programa de desarrollo socioeconómico.

Se ha dado prioridad a acelerar la transformación de la matriz energética en nuestro país mediante importantes inversiones en fuentes de energía solar fotovoltaica, para las que estamos recibiendo una asistencia inestimable de países amigos.

Estamos promoviendo la producción de alimentos para lograr la soberanía alimentaria mediante la mejora de nuestros sistemas financieros y bancarios, siempre tratando de reducir y mitigar las desigualdades sociales existentes sin renunciar a la asistencia fraterna y la cooperación con otros países, que es una tradición fundamental cubana establecida por el comandante en jefe Fidel Castro Ruz.[4]

Ataques terroristas en Cuba organizados desde territorio estadounidense

El bloqueo no es la única forma de agresión. Con tolerancia e impunidad, desde el territorio estadounidense se están perpetrando actos violentos y terroristas contra Cuba. Hasta ahora, se ha seguido incitando a la violencia y la sedición.

Esto también va acompañado de un programa gubernamental multimillonario que apoya la guerra cognitiva contra el pueblo cubano. Según las redes sociales, los dos temas de tendencia más frecuentes son el bloqueo estadounidense y la solidaridad con Cuba, que refuerzan la misma narrativa.

Cuba es un estado bajo acoso.

Cuba es un estado bajo ataque.

Cuba es un estado bajo agresión.

Cuba no es un estado ineficiente.

Es la negación de uno de los principales temas de tendencia que el imperialismo estadounidense ha intentado plantar en la conciencia de las personas.

Hemos iniciado un proceso de intercambios, intercambios diplomáticos, con el gobierno de los Estados Unidos. Esto no es nada extraordinario. Lo hicimos en el pasado con casi todas las administraciones estadounidenses. Si no me equivoco, ha habido 13 desde el triunfo de la Revolución cubana. Fidel, Raúl, Díaz-Canel, la dirección del partido, el estado y el gobierno siempre han estado dispuestos a establecer un diálogo respetuoso, serio y responsable para intentar resolver nuestras profundas diferencias políticas.

Ha habido experiencia previa, y estamos listos para avanzar por ese camino. Hay cuestiones bilaterales sobre las que podemos discutir, y ambos pueblos podrían encontrar conveniente encontrar una solución.

El orden político y económico de Cuba no es, ni forma parte en modo alguno de ese intercambio. Ninguna cuestión interna, ninguna cuestión interna en relación con nuestro pueblo o nuestra revolución podría ser parte de las conversaciones con los Estados Unidos. [Aplausos]

Nunca discutiremos con el gobierno de los EE.UU. aquellas cuestiones que sólo son inherentes a la soberanía, independencia y libre autodeterminación de los cubanos.

Seguimos luchando, soñando

Puedo asegurarles que seguimos luchando y que seguiremos luchando, soñando, comprometidos con la mejora continua de nuestro proceso de construcción socialista. Seguiremos avanzando en el camino hacia la consecución de la mayor justicia social posible, su máxima protección y defensa, y su sostenibilidad.

Esta es y seguirá siendo la revolución de los humildes, con los humildes y para los humildes. Esta es la revolución socialista y antiimperialista de los trabajadores cubanos que salieron a las calles. [Aplausos]

Seguiremos siendo fieles a las ideas de Martí,[5] sintiendo que la patria es humanidad y seguiremos siendo profundamente internacionalistas como Fidel y el Che Guevara[6] hasta las últimas consecuencias.

Resistimos gracias a la inquebrantable determinación de mis compatriotas y a la solidaridad de millones de amigos en todo el mundo.

Somos un país amante de la paz y queremos la paz. Pero no una paz sin soberanía, sin independencia, donde los cubanos no sean dueños de la riqueza nacional, donde el país esté sometido al control total del gobierno estadounidense y la economía vuelva a una relación de dependencia de la economía estadounidense. No aceptamos esa paz.

Hemos recibido numerosas muestras de solidaridad, incluida la asistencia material de muchas partes del mundo.

El presidente cubano Miguel Díaz-Canel (centro) participa en una masiva manifestación antiimperialista frente a la embajada de Estados Unidos en La Habana, Cuba, el 16 de enero de 2026. La marcha rindió homenaje a los 32 combatientes cubanos muertos en Caracas, Venezuela, durante el asalto de Washington el 3 de enero a ese país, y denunció las últimas amenazas de Estados Unidos contra Cuba. (Foto: Yamil Lage / AFP)

Cuba se resiste.          

Cuba no cede.

Sabemos que tenemos amigos en los Estados Unidos y esa certeza nos hace sentir más fuertes. [Aplausos]

Acepten, por favor, la profunda gratitud del pueblo cubano, de la nación cubana.

Viva la amistad entre los pueblos de Estados Unidos y Cuba.

Muchas gracias. [Aplausos y ovación de pie]


NOTAS

[1] Raúl Castro Ruz, líder vitalicio de la Revolución Cubana, fue comandante de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Cuba y fue presidente del país, antes de Miguel Díaz-Canel, de 2008 a 2018. Ostenta el título de General del Ejército, el cargo militar más alto de Cuba. Castro, que ahora tiene 94 años, fue encausado formalmente por el Departamento de Justicia de Estados Unidos el 20 de mayo de 2026, acusado de asesinato y conspiración para matar a ciudadanos estadounidenses. La acusación se deriva de un incidente en 1996 sobre aguas territoriales cubanas.

[2] La Oficina de Control de Activos Extranjeros del Departamento del Tesoro ha citado al streamer de Twitch Hasan Piker y a la cofundadora de CodePink, Medea Benjamin, sobre su viaje en marzo a Cuba con el Convoy Nuestra América para entregar ayuda humanitaria a la isla.

[3] En abril de 1960 el subsecretario adjunto de Estado de Estados Unidos, Lester Mallory, escribió un memorando interno bajo el título “El declive y la caída de Castro”, ofreciendo un breve análisis de “consideraciones respecto a la longevidad del actual Gobierno de Cuba” y proponiendo los primeros pasos que llevaron a prohibir todo comercio estadounidense con Cuba más adelante ese mismo año. El memorando sugería que: “El único medio previsible para alienar el apoyo interno es a través del desencanto y la desafección basados en la insatisfacción económica y las dificultades”. El texto completo del memorándum Mallory puede consultarse aquí: Foreign Relations of the United States, 1958–1960, Cuba, Volume VI – Office of the Historian [Relaciones Exteriores de Estados Unidos, 1958-1960, Cuba, Volumen VI — Oficina del Historiador].

[4] Fidel Castro Ruz fue el líder central de la revolución cubana. Fue presidente de Cuba desde 1976 hasta su jubilación en 2008. Falleció en 2016.

[5] Nacido en La Habana en 1853, José Martí fue poeta y ensayista. Murió en batalla en 1895 luchando por independizar a Cuba de España. Su patriotismo y martirio convirtieron su nombre en un símbolo de libertad en toda América Latina. Es considerado el héroe nacional de Cuba.

[6] Ernesto “Che” Guevara, argentino de nacimiento, fue comandante de las fuerzas guerrilleras durante la Revolución Cubana y líder del nuevo gobierno revolucionario de Cuba, liderando las campañas de reforma agraria y alfabetización junto con otros roles. Inspirado por las posibilidades revolucionarias en África y América Latina, Guevara abandonó Cuba en 1965 para realizar misiones internacionalistas. Fue capturado y ejecutado en Bolivia por fuerzas asistidas por la CIA en 1967.


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