Esta es la segunda de dos partes sobre Thomas Sankara y Burkina Faso, Como toda revolución, la que fue dirigida por Thomas Sankara despertó una fuerte oposición. Su ejemplo inspiró a activistas en otros lugares, pero también despertó la hostilidad de gobernantes establecidos que temían que sus propios ciudadanos pudieran emular a los burkineses. Estados Unidos, Francia y otras potencias europeas no ocultaron su alarma ante la radical política exterior del Consejo Nacional de la Revolución (CNR) y su solidaridad con las luchas de liberación en África, América Latina y Asia. Sus estados satélites en África, especialmente los países vecinos Costa de Marfil, Malí y Togo, intentaron desestabilizar al gobierno de Sankara ayudando a los oficiales militares disidentes a llevar a cabo bombardeos. En 1986 Malí incluso libró una breve guerra contra Burkina Faso.