3 de junio del 2022 — Cien días después de que Moscú invadió a su vecino sin provocación alguna, la guerra rusa contra Ucrania no da muestras de menguar. La dura resistencia en defensa de la soberanía de Ucrania ha hecho retroceder a las fuerzas rusas en partes del país, particularmente alrededor de la capital Kiyv y la mayor parte del norte de Ucrania. En la región oriental, sin embargo, el ejército ruso continúa conquistando territorio. El Instituto para el Estudio de la Guerra, un grupo estadounidense de “expertos”, estima que el 95% de la región de Lugansk está actualmente bajo control ruso. Los informes noticiosos del 1º de junio afirman que Rusia está cerca de capturar la ciudad de Severodonetsk, en el este de Ucrania. Esto le daría a Putin control de la última ciudad importante en la provincia de Lugansk que sigue en manos ucranianas. Mientras tanto, las consecuencias de la guerra de Moscú continúan extendiéndose por todo el mundo. La agresión iniciada por Vladimir Putin le ha dado a Washington un pretexto para consolidar su hegemonía militar en Europa mediante la expansión de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN). El asalto ruso, y las sanciones que Estados Unidos y Europa han impuesto como respuesta, plantean peligros cada vez más mortales para los trabajadores de todo el mundo.