Faltan menos de tres meses para las elecciones presidenciales de 2024. La clase obrera estadounidense enfrenta el mismo desafío que ha sido planteado a lo largo de su historia. En esta sociedad dividida en clases, la minoría adinerada que constituye la clase capitalista tiene dos partidos políticos. La clase obrera no tiene ninguno. Seguimos escuchando la aseveración — tanto por parte de los demócratas como de los republicanos — declarando que su candidato habla en nombre de los trabajadores y que va a mejorar nuestras condiciones. Pero es una ilusión. Tanto Donald Trump como Kamala Harris han defendido y van a salvaguardar los intereses de la clase capitalista. La primera parte de este artículo aborda los orígenes de la corriente que denominamos trumpismo y su continuidad política con el legado del ultraderechista Patrick Buchanan.