El 22 de agosto, Kilmar Abrego García, aprendiz en la industria de chapa metálica y miembro del Local 100 de la Asociación Internacional de Trabajadores de Chapa Metálica, Aéreos, Ferroviarios y del Transporte (SMART por sus siglas en inglés), regresó a casa con su familia en Maryland. El trabajador inmigrante fue puesto en libertad después de meses de encarcelamiento, la mayor parte en una prisión en El Salvador conocida por su brutalidad, donde había sido deportado por el Departamento de Seguridad Nacional sin permitirle ejercer su derecho, constitucionalmente garantizado, al debido proceso legal. Tres días después, el ICE arrestó nuevamente a Abrego García y el gobierno intenta deportarlo a Uganda. Este artículo describe la importancia de la defensa de este trabajador inmigrante para el movimiento obrero y toda la clase trabajadora.