La instalación del nuevo rótulo no es solo un ejemplo del uso del poder gubernamental para alimentar el ego del presidente en funciones, es otro paso más en esa marcha hacia la autocracia. Los múltiples cambios en el Kennedy Center durante el último año son un paso hacia el rediseño de las normas culturales en Estados Unidos, que han experimentado importantes cambios en el último medio siglo — lo que Trump llama la “cultura woke”.