Cuba puede ser responsable de solo el 0.08 por ciento de las emisiones mundiales de CO2, pero esta isla caribeña se ve desproporcionadamente golpeada por los efectos del cambio climático. La frecuencia y gravedad de los fenómenos meteorológicos extremos–huracanes, sequías, lluvias torrenciales, inundaciones–está aumentando, en detrimento de los ecosistemas, la producción de alimentos y la salud pública. Si no se toman medidas para proteger la costa del aumento del nivel del mar, hasta el 10 por ciento del territorio cubano podría quedar sumergido para finales de siglo. Esto amenaza con arrasar con pueblos costeños, de contaminar los suministros de agua, con destruir terrenos agrícolas, arruinar a playas turísticas y forzar la reubicación de un millón de personas: alrededor del 9 por ciento de la población. Pero a diferencia de muchos países, donde la acción climática siempre es algo prometido para el futuro, en Cuba, se están tomando medidas serias ahora.